El Club de los Unicornios

Suena a leyenda mítica o a película para niños, pero es todo lo contrario. El Club de los Unicornios lo forman las empresas cuyo valor de mercado supera los 1.000 millones de dólares. En este momento hay más de 400

jose maluenda (nombre del dueño)

La fundadora de Cowboy Ventures, Aileen Lee, es la responsable de haber bautizado el selecto club de «startups» mundiales que valen más de 1.000 millones dólares en un artículo publicado en «The New York Times» en 2013. Antes que Club de los Unicornios, esta exitosa economista de 50 años nacida en Nueva York había pensado en otros nombres: «home run» (una carrera en béisbol) y «me-gahit» (súper éxito), Cualquiera de estos calificativos habría encajado para apodar al selecto club, pero los unicornios, además de míticos, son extremadamente raros y pocos afirman haberlos visto. Igual que las compañías de las que hablamos. En este momento, según el índice de CBInsights, la biblia en esta materia, hay en el mundo 447 unicornios. Cuando empezó la clasificación, hace siete años, apenas sobrepasaban la treintena. Y el crecimiento es, a todas luces, exponencial.

Pero, ¿qué es lo que obra la magia, más allá de que se trate de negocios que funcionan? La inmensa mayoría de esta exitosa pandilla aún no ha salido a bolsa, tiene un gran componente tecnológico y una inversión inicial muy baja. También tienen una gran capacidad de levantar capital y su implantación es internacional.

Los unicornios que pueblan ahora mismo el planeta apenas son de 30 nacionalidades diferente. Las dos primeras del ranking son chinas y, a partir del tercer lugar, aparecen las de capital estadounidense. La supremacía de EE UU y de países asiáticos (China, India, Indonesia, Singapur) es abrumadora y hay que bajar hasta casi la posición número 20 para encontrar una «startup» europea (que no ya de la UE) con sede en Reino Unido.

¿Se trata solo de marketing o realmente hay un punto de inflexión entre ser un unicornio y no serlo? Entre los expertos hay opiniones para todos los gustos. Hay empresas que exageran notablemente el gesto para cruzar la barrera de los 1.000 millones y luego se la pegan en bolsa y también las hay que apenas valen 500 millones y solo dan alegrías a sus inversores.