Unión con portugal

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El alcalde de Oporto apuesta por algún tipo de unión entre España y Portugal. No es el único. Saramago fue durante toda su vida un defensor a ultranza de una Confederación hispano-lusa, y antes que él Pi i Maragall, Unamuno, Teófilo Braga y Joan Maragall, entre otros.

El iberismo fue ideología tanto en los siglos XIX como en la primera parte del XX, pero nunca ha pasado de ser mera utopía.

Juntos en una especie de Benelux (el Iberolux que propone Rui Moreira), portugueses y españoles podríamos constituir una potencia de 60 millones de personas que tendría un peso en la UE similar al de Francia e Italia.

Separados, nuestra fuerza es limitada, sobre todo la de Portugal, que con 11 millones de habitantes no deja de ser una nación pequeña.

Tenemos la ventaja de contar con dos lenguas muy parecidas en léxico (89% de similitud), y una ciudadanía que quiere algún tipo de organización supranacional conjunta.

Las encuestas, tanto allí como aquí, son cada vez más favorables al iberismo, habiendo evolucionado desde el 20 hasta el 70%-75% de apoyo.

No progresamos en la búsqueda de fórmulas de unión y/o cooperación porque tenemos una clase política, allí y aquí, demasiado ensimismada que hace caso omiso de los sondeos y de la calle. Ojalá que se hagan oír en Portugal más voces como la de Rui Moreira.

Si no tenemos fronteras, si estamos hermanados por la historia y nuestras lenguas similares, no se entiende que sigamos dándonos la espalda.