CaixaBank y Bankia acelerarán la integración de sus redes tras dar luz verde a su fusión

La nueva entidad cotizará en bolsa como un solo valor en el primer trimestre de 2021. Habrá un presidente no ejecutivo y un consejero delegado que informará al consejo

Los accionistas principales de CaixaBank y Bankia, la Fundación La Caixa, por un lado, y elFROB –el Gobierno en definitiva– por otro, quieren acelerar todo lo posible la fusión entre ambas entidades y la integración de sus redes bajo la marca única de CaixaBank. El primer objetivo es que la nueva entidad fuera una realidad el próximo 1 de enero, de tal forma que 2020 fuera el último ejercicio de los dos bancos y también la fecha de sus últimas cuentas.

Hoy, como estaba previsto, los dos consejos de administración dieron el visto bueno a la operación, que dará lugar al mayor banco de España. Se creará así un gigante con activos por importe de 650.000 millones de euros, unas 6.600 sucursales (4.400 la entidad de origen catalán y más de 2.200 la entidad nacionalizada) y una plantilla conjunta superior a los 51.000 empleados (casi 35.600 CaixaBank y unos 16.000 Bankia).

El consejo de Bankia, presidido por José Ignacio Goirigolzarri, «Goiri», se reunió en la sede operativa de Madrid, mientras que el de CaixaBank, encabezado por Jordi Gual, lo hizo de forma telemática. No se esperaban sorpresas y no las hubo, aunque los detalles –la letra pequeña, pero tambien lo esencial–, tras comunicarlos primero a la CNMV, los anunciarán hoy Goirigolzarri y Gonzalo Gortázar, ahora consejero delegado de CaixaBank, en una comparencencia pública y conjunta en Valencia, sede legal, que no operativa, de las dos entidades financieras.

La dos «G», «Goiri» y Gortázar

El acuerdo de fusión firmado por los dos consejos de administración, que seguían en última instancia las instrucciones –deseos– de los accionistas mayoritarios, contempla que la marca del nuevo banco será CaixaBankBankia desaparecerá–, la sede legal seguirá en Valencia y que el Consejo de Adminstriación estará integrado por 15 miembros. El presidente, en teoría no ejecutivo, será José Ignacio Goirigolzarri, y el consejero delegado, Gonzalo Gortázar, ambos de la confianza de Isidro Fainé, el verdadero factotum de la operación y presidente de la Fundación La Caixa, ahora principal accionista de CaixaBank, que también conservará esa primacía, con un 30% del capital, en la nueva entidad.

El reparto de funciones entre el presidente no ejecutivo y el consejero delegado, que responderá directamente al Consejo de Administración, serán el resultado de la aplicación del Banco Central Europeo (BCE), que defiende esa separación de funciones. No obstante, el día a día determinará el alcance de ese reparto porque «Goiri» conservará algunas parcelas significativas de poder que se definirán con el paso del tiempo.

Más mujeres en el Consejo

Por otra parte, el Gobierno ha sugerido que vería con agrado que en el Consejo de Administración del nuevo banco hubiera un número significativo de mujeres, algo que sin duda ocurrirá, aunque pudiera ser de forma gradual y que por otra parte, podría ir más allá de los puestos a los que el Estado, a través de la participación que mantendrá por medio del FROB, tendría derecho según los acuerdos de la fusión.

Los máximos accionistas de CaixaBank y Bankia quieren acelerar la fusión todo lo posible. Sin embargo, el primer objetivo de que hubiera un solo banco el 1 de enero parece imposible por problemas de trámites y plazos legales. No habrá ningún problema y las Juntas Generales Extraordinarias, que con toda probabilidad se celebrarán a lo largo de noviembre, también darán luz verde a la operación. No obstante, el cumplimiento estricto de los procedimientos y plazos legales retrasará todo algunos meses.

Primer trimestre de 2021

Ahora mismo, las cúpulas de CaixaBank y Bankia barajan el primer trimestre de 2021 como la fecha mas probable para la integración legal de ambos bancos. La cotización en bolsa como una única entidad, bajo el nombre de CaixaBank, será el momento en el que se pueda dar por consumada en la práctica la fusión a efectos legales y operativos, aunque después quede un largo camino hasta la integración definitiva de ambos negocios, redes y plantillas. Podría retrasarse algo más, pero ahora mismo el objetivo es que, de alguna manera, CaixaBank –Bankia incluida– presente unos resultados ya únicos al final del primer trimestre del año próximo.