Evitar el fiasco en la transición energética

La ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa RiberaJuanJo MartínEFE

El PP supo sacar a España de la crisis, pero no acertó con las renovables, que amén de limpias y no contaminantes, son una bendición para nuestro déficit energético: no tenemos petróleo, el gas natural se importa, el «fracking» no es viable, la nuclear no puede crecer y el carbón es el pasado.

Por eso suenan ridículas las apelaciones al carbón que hicieron algunos dirigentes peperos. Es cierto que no podemos vivir sólo de renovables, pero también lo es que ya no se debe planificar sin ellas. Tenemos sol en abundancia, viento suficiente, madera de sobra. Tenemos tecnología y éramos punteros, pero los gobiernos de Rajoy dejaron el camino libre a países que nos adelantaron. Pasamos de contar con empresas de vanguardia en generación eólica a no tener nada. De ir en la cabeza de la solar a entrar en el pelotón. O sea, una gran decepción.

Está claro que durante los años de Zapatero se alimentó una burbuja renovable que en algún momento tenía que estallar. Pero la solución no era caricaturizar a estas energías como si fueran inservibles.

Aquello fue un error y el actual gobierno social-podemita debe subsanarlo. La transición energética es necesaria, pero cuidado con caer en los errores de Zetapé. No hagamos otra burbuja verde. No empecemos a repartir los millones del maná europeo entre gestores de chiringuitos ecológicos de medio pelo, montados apenas para recoger la subvención. A la vicepresidenta Ribera hay que pedirle que deje de fomentar pesebres e implique a las grandes corporaciones. Lo que se ha hecho en materia de autoconsumo, vamos. Sólo así la transición energética no será un fiasco.