¿Tienen los vascos más privilegios gracias al cupo?

El sistema de financiación foral nació en el siglo XIX tras las guerras carlistas

La Ikurriña es la bandera oficial del País Vasco

Las relaciones financieras entre el Estado y País Vasco y Navarra nada tienen que ver con las que mantiene con el resto de comunidades autónomas. Estas relaciones se basan en el concierto económico y en el convenio económico, respectivamente. La gran incógnita que siempre surge es saber a ciencia cierta si los vascos tienen más privilegios consentidos por el Estado que el resto de las autonomías por su sistema de cupo, resultado del concierto económico.

¿Los vascos tienen más privilegios que el resto de españoles por su peculiar sistema de financiación? Cada cinco años, se negocia entre el Estado y el País Vasco la base sobre la que se aplica el cupo, según el desembolso realizado por el Estado e introduciendo ajustes y compensaciones por tributos no concertados, otros ingresos y la aportación vasca al déficit público. La autonomía vasca no realiza ninguna aportación atendiendo al principio consagrado en la Constitución de solidaridad interterritorial, como si efectúan el resto de autonomías en las que se aplica el régimen común de financiación. El resultado es una diferencia en la financiación pública per cápita de hasta el 165% en relación a la media. Con un simple cambio en el método de ajuste del IVA se podría elevar de forma sustancial la cuantía del cupo. Lo que pagan País Vasco y Navarra no depende de los ingresos que tienen, sino de los gastos que tiene el Estado. Por ello, en tiempos de bonanza económica, las administraciones vascas y navarras disponen de más dinero para gasto e inversión por habitante. En cuanto a los beneficios para el ciudadano, el País Vasco ha contado históricamente con una presión fiscal menor que el resto de autonomías, como cuando impuso las conocidas como vacaciones fiscales vascas, que Bruselas tumbó.

Origen del concierto económico El sistema fiscal foral data de 1878 y emana de la necesidad de arbitrar alguna fórmula para que País Vasco pagase los impuestos al Estado tras la tercera guerra carlista. El modelo navarro, que se denomina convenio económico, es aún más antiguo. Está fechado en 1841.

Cómo funciona A diferencia con el modelo de financiación de las autonomías de régimen común, en País Vasco y Navarra las Diputaciones forales recaudan y gestionan de forma directa la práctica totalidad de los impuestos, con la obligación de mantener una presión fiscal similar a la del resto de España. También tienen plena capacidad normativa sobre casi todos los tributos, como renta y Sociedades, salvo en IVA y Especiales (alcoholes e hidrocarburos).

En qué consiste el cupo Una parte de los recursos recaudados se entregan después al Estado mediante una transferencia, denominada cupo, en el caso vasco, y, aportación, en el navarro, para sufragar los gastos que el Estado asume por prestar sus competencias en estas autonomías, como Defensa, Casa Real, exteriores, mantenimiento de las instituciones comunes (Congreso, Senado, ministerios) e infraestructuras (puertos, aeropuertos, AVE). El cupo se estima cada cinco años y es el resultado de calcular los gastos que figuran en los Presupuestos del Estado a los se resta el coste de las competencias asumidas por la autonomía. A la diferencia se le aplica un índice corrector que refleja el peso relativo de la economía vasca en relación a la española. Este porcentaje se fijó en 1981 y continúa inamovible en el 6,24%, en el caso vasco, y en el 1,2%, en el caso navarro. Ahora que se transfiere la gestión económica de las pensiones se hace en base a lo que representa el 6.24% de esta materia en el gasto del conjunto del Estado y, así, con todas las competencias a traspasar.