Bronca por la reforma de las pensiones de Escrivá: “Es usted un bluf y un mentiroso”

La oposición en bloque da la espalda a la “contrarreforma”. El ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá, se enzarza con la diputada canaria, Ana Oramas, y la popular, Cuca Gamarra, a las que acusa de “engañar y de tratar de secuestrar a los pensionistas”.

Bronca monumental y negativa en bloque de la oposición a apoyar la primera parte de la reforma de las pensiones tras enfangarse el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, con todos los que le llevaron esta mañana la contraria en el seno de la Comisión del Pacto de Toledo. ¿Con todos? La única excepción fue Vox, indultado por Escrivá para desairar aún más al Grupo Popular. El primer encontronazo era de esperar.

La diputada de Coalición Canaria Ana Oramas sacó la pica y azuzó al ministro acusándolo de «tejer lo que Moncloa y Podemos destejen». Y fue a más. «El técnico, que no era afiliado del PSOE, el que venía a resolver el déficit de la Seguridad Social, el hombre de los consensos, ha sido un bluf y un desastre», cargó Oramas en un tono que anunciaba tormenta. La diputada canaria afeó a Escrivá que presente un anteproyecto solo con el aval de sindicatos y patronal, y sin pasar antes por el Pacto de Toledo. Sin acuerdo político, dicho de otro modo. «Ha llegado a un acuerdo de parches porque ha pospuesto los acuerdos conflictivos. Para tener una foto del presidente en los jardines de la Moncloa. ¿Va a estar Sánchez en la firma de los ajustes y los recortes que vendrán en otoño? Seguro que no», espetó Oramas. «No ha traído a esta Comisión la información que se le pidió sobre las personas de grandes carreras de cotización. ¿Qué quiere ocultar? Se le escapa que la generación del baby boom tendrá que asumir los costes de todo y luego lo desmiente o le obligan a desmentirlo. Le conozco, usted dijo lo que pensaba». «¿De verdad creen que van a engañar a Bruselas?», concluyó.

El PP tampoco respaldó la «contrarreforma». La portavoz parlamentaria popular, Cuca Gamarra, aseguró que el acuerdo es «el tráiler edulcorado de lo que está por venir», que pasa por «pensiones más bajas» y un mayor déficit del sistema . Asimismo, criticó que se deroguen las reformas aprobadas en 2013 por el PP, una «exitosa» reforma cuyo final es «un gran error».

En su áspera réplica, Escrivá entró al quite despachándose contra Gamarra y Oramas. «En las recomendaciones del Pacto de Toledo nos han pedido que deroguemos la reforma de 2013. Señora Gamarra, ha leído usted un informe que le ha escrito alguien lleno de inconsistencias. No confundan a todo el mundo. Ha hablado de reforma exitosa de 2013. Tan exitosa que dejaron de aplicarla. No traten de secuestrar a los pensionistas», respondió. Escrivá también acusó a Oramas de confundir a la opinión pública ante lo que la diputada llamó «mentiroso» al ministro.

Antes, Escrivá había defendido la primera fase de la reforma de las pensiones, que blinda su revalorización a la evolución de los precios y por tanto su capacidad adquisitiva. Escrivá celebró que la reforma “despeja el pesimismo infundado de algunas previsiones que apuntaban a que dejar sin efecto la reforma de 2013 dispararían el gasto en pensiones en seis puntos en 2050″, como indicaba la Comisión Europea. “Este tipo de previsiones se han hecho sin mucho rigor e innecesariamente son alarmistas y han alimentado la inquietud en la sociedad”, criticó.

El ministro recordó que la ratio de la pensión media respecto al salario medio, un indicador clave para medir la suficiencia del sistema, se situaba en el 66% en 2019 “pero con la reforma de 2013 iba a decrecer hasta situarse en el 30% en 2070, una pérdida de poder adquisitivo del 40%”.

Sin embargo, el propio Escrivá ha admitido que ha sido el traspaso de gastos de la Seguridad Social a las cuentas del Estado uno de los pilares que despeja por ahora el balance contable de su departamento, así como la separación de fuentes de financiación. En este sentido ha subrayado que todo aumento de gasto en las cuentas de la Seguridad Social ajeno a las pensiones sea fiscalizado por el Ministerio de Hacienda.

También ha reconocido que, pese al esfuerzo didáctico de su ministerio con la Comisión Europea, con los nuevos escenarios “más finos”, la derogación de la reforma de 2013 (que tumba el IRP y el factor de sostenibilidad”, sigue teniendo un impacto de 3,5 puntos de aumento del gasto.