Motor

El sector del automóvil acoge con cautela el plan del coche eléctrico de Sánchez

La inversión de 4.295 millones anunciada por el presidente del Gobierno es valorada por los fabricantes, pero algunos advierten de que hay que conocer la «letra pequeña» para ver su efectividad

Un operario trabaja en un vehículo en una línea de ensamblaje en Martorell
Un operario trabaja en un vehículo en una línea de ensamblaje en MartorellALBERT GEAREUTERS

El mismo día en el que un informe elaborado por la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA) «saca los colores» a España por su casi nulo desarrollo del vehículo eléctrico (solo el 3,3% de los puntos de carga para vehículos eléctricos que están operativos en la Unión Europea se sitúan en España), el Gobierno de Pedro Sánchez presentó el primer Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE). En total serán siete (electrónica, salud, economía circular…) y el primero está dedicado al sector de la automoción, que lo fía todo al vehículo eléctrico y conectado y que movilizará unos 24.000 millones de euros en los próximos tres años (incluyendo actividad público-privada) gracias a una inversión pública «gigante» e «histórica» de 4.295 millones de euros, que en su mayoría provendrá de los fondos europeos Next Generation. Son palabras del propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el acto de presentación celebrado en Moncloa y cuyo proyecto calificó de ambicioso, ilusionante y optimista para un sector en una situación «muy delicada» tras la pandemia.

Según Sánchez, este plan es «fundamental y primordial», ya que además de cambiar nuestra forma de viajar, nuestros paisajes y el aire que se respira en las ciudades, va a permitir que 2021 pase a la historia como el año en que España arrancó el «gran proyecto» de convertirse en el ‘hub’ europeo de la electromovilidad». Un proyecto que arranca en posiciones muy retrasadas, muy por detrás de otros países europeos que han aprovechado sus singularidades económicas y geográficas para liderar la electromovilidad. Esto servirá para que la aportación de la industria de la automoción al PIB español «salte» del 10% al 15 % en 2030, afirmó Sánchez, que ha asegurado que esto permitirá también una transformación del país ya que tendrá un impacto territorial «formidable» en una España que cuenta con 17 fábricas repartidas por diez comunidades autónomas y que impulsan una gran de red de proveedores (actualmente formada por unas mil empresas). Hoy se aprobará en Consejo de ministros y una vez publicado en el BOE, empezará a correr el tiempo para que las empresas interesadas soliciten la financiación. En posiciones avanzadas se sitúan ya compañías como SEAT, grupo Volkswagen, Iberdrola, Telefónica, Caixabank y otras de la industria auxiliar como Gestamp y Grupo Antolín. En el horizonte, uno de los proyectos más ambiciosos es la construcción de un vehículo cien por cien eléctrico en Martorell y la creación de una planta de fabricación de baterías, un aspecto fundamental en esta cuestión.

Fuentes de la industria recuerdan que otros planes del Ejecutivo no han surtido el efecto deseado

La ministra de Industria, Reyes Maroto, destacó que no hace mucho algunos soñaban con que España lideraría la movilidad, lo que «hoy es una realidad» con este proyecto estratégico que es «importante para España y para Europa». En su opinión los fondos europeos son una oportunidad y van a contribuir a situar a España y a la industria del automóvil «en la vanguardia». El presidente de la patronal de los fabricantes Anfac, José Vicente de los Mozos (director industrial del grupo Renault y presidente de Renault España), agradeció que el primer PERTE sea para el automóvil y señaló que para que este proyecto de país sea «bien utilizado» es necesario que vaya acompañado por el mantenimiento de la competitividad de las fábricas y que se siga trabajando en mejoras laborales, energéticas y logísticas, así como de actuaciones de apoyo «claras y sencillas», junto a una gobernanza «ágil», porque si no será una oportunidad perdida. Por su parte, los representantes de otros fabricantes en España no quisieron pronunciarse hasta saber con mayor detalle los pormenores del proyecto y su forma de implementación. Los otros planes de ayudas presentados por el Ejecutivo de Sánchez no han surtido el efecto deseado y la confianza se mantiene en niveles bajos, al menos de momento. Aunque es cierto que el PERTE tiene otra dimensión y abarca todos los sectores implicados.

Por otro lado, CC OO defendió que el proyecto es una forma «muy acertada» de articular la llegada de los fondos europeos, ya que intenta atraer toda la cadena de valor, además de fomentar la cohesión social y territorial. Sin embargo, recuerda que para llevar a cabo el proyecto harán falta «amplios consensos» a través del diálogo social y la negociación colectiva y exige «escribir la partitura de todos y cada uno de los proyectos que se desarrollen». El presidente de la Asociación empresarial para el desarrollo de la movilidad eléctrica AEDIVE, Adriano Mones, recordó que España es el octavo país de Europa en puntos de recarga a pesar de las trabas que hay para su puesta en marcha.