Sonrisas y lágrimas: solo un 10% de los contratos firmados en lo que va de año fueron indefinidos

Espectacular bajada del paro, pero amparada en la temporalidad

Una persona entra a una oficina del SEPE
Una persona entra a una oficina del SEPERicardo Rubio Europa Press

Ayer desayunábamos con una noticia esperada, como no podía ser otra en época estival, en la que la contratación aumenta, con la mejora del desempleo, pues según los datos publicados por el SEPE, el nivel paro registrado se ha situado en 3.416.498 personas, lo que representa una disminución mensual de 197.841 personas y una mejora en un 9,45% en términos interanuales. Algunos miembros del Gobierno lo califican como «espectacular» mientras cruzan los dedos.

Debemos ser conscientes de que este dato puede ser un espejismo veraniego, ya que, por un lado, no se consideran los trabajadores aún en ERTE ni los autónomos con la prestación por cese de actividad, que en total suman, entre ambos, más de medio millón de personas que son excluidas de la contabilización. Y, por otro lado, pueden ser datos ilusorios porque ya sabemos de la estacionalidad de la contratación en época estival, al igual que ocurrió el año pasado, que mejoró hasta llegar al mes de octubre, donde de nuevo cambió la tendencia. Además, debemos considerar la baja calidad y elevada precariedad de nuestro mercado de trabajo ya que, de los 1,84 millones de contratos realizados en julio, más del 91% son temporales.

De los casi 10,5 millones de contratos que llevamos acumulados en el año, sólo el 10% son indefinidos, malos mimbres para una recuperación que sugiere que, a la vuelta del verano, las sonrisas de hoy se pueden tornar en lágrimas cuando ya no haya actividad turística que reforzar.

Si añadimos que es muy probable que una parte de los trabajadores en ERTE terminen engrosando las filas del paro, habrá que mirar los datos con cierta cautela para no tirar las campanas al vuelo, una vez más, rompiendo las ilusiones de muchas familias que ven con impotencia cómo este virus y, la gestión de la pandemia, están acabando con muchas de sus ilusiones.

No olvidemos que, de todos los parados, menos de dos millones están recibiendo algún tipo de prestación por desempleo, lo que significa que más del 40% no percibe ingresos ni están cotizando para su futura pensión de jubilación y muchos de ellos son parados de larga duración. Por tanto, cojamos estas cifras con pinzas y cautela, pues la verdadera prueba de fuego llegará con los datos que se publiquen en el mes de octubre donde veremos si la recuperación de nuestra economía es sólida o simplemente se habrá tratado todo de un espejismo propio del calor del verano.