Estos son los mejores sistemas de pensiones del mundo en 2021: España, entre los menos sostenibles económicamente

De 43 países analizados por Mercer CFA Institute Global Pension Index 2021, España ocupa el puesto 39 en sostenibilidad. Islandia se estrena en el ranking obteniendo el primer puesto

Una pareja de jubilados paseando por Madrid
Una pareja de jubilados paseando por MadridJesús G. Feria (nombre del dueño)La Razon

Los sistemas de pensiones públicos mantienen una batalla encarnizada contra el envejecimiento de la población. Además, a este gran problema hay que sumarle que la crisis financiera causada por la pandemia tendrá un mayor impacto sobre la sostenibilidad de los sistemas públicos de pensiones debido al endeudamiento que generarán los estímulos económicos aprobados por los gobiernos. En este entorno complejo, hay países que cuyas reformas y gestión están siendo más exitosas que otras. De hecho, en el ranking de los mejores sistemas de pensiones del mundo, España no está entre los alumnos aventajados de la clase. Al contrario, pasa con aprobado raspado y le queda una asignatura suspensa: la sostenibilidad económica que garantice las pensiones de las generaciones futuras.

El Mercer CFA Institute Global Pension Index 2021 evalúa 43 sistemas de jubilación en todo el mundo, cubriendo dos tercios de la población mundial (65%). Coincidiendo con su entrada en el ranking, el sistema de pensiones de Islandia obtiene el primer puesto con una valoración de 84,2 puntos gracias a tres factores determinantes: una pensión pública generosa, un sistema privado de pensiones con elevadas contribuciones y una regulación adecuada para este sistema. Le sigue de cerca el tradicional ganador: Países Bajos, con una puntuación de 83,5 que ha ocupado el primer o segundo puesto durante los últimos 11 años. En cambio, Tailandia continúa siendo el país peor valorado con una puntuación de 40,06.

El sistema de pensiones español mejora su puntuación general (de 54,7 puntos el año pasado, a 58,6 en 2021), pero permanece en la mitad inferior del ranking lastrado por su cuestionable sostenibilidad económica. Las pensiones públicas de España ascienden al puesto 24 de los 43 países analizados, gracias a la mejora de sus índices de integridad (regulación adecuada del sistema público y privado de pensiones) y adecuación (cuantía de la pensión acorde al coste de vida). Sin embargo, su sostenibilidad económica (capacidad de financiación y suficiencia de recursos para generaciones futuras) continúa entre las más bajas de la OCDE, ocupando el puesto 19 de 26. No obstante, si se tienen en cuenta las tasas de sostenibilidad de todos los países analizados, España cae aún más abajo, hasta la posición 39 de 43, solo por encima de Argentina, Brasil, Austria e Italia. Para mejorar su puntuación, el estudio recomienda incrementar el apoyo a clases envejecidas más desfavorecidas, implementar la incorporación automática a planes de pensiones de empresa (similares a los aplicados en Reino Unido) y facilitar incentivos fiscales al respecto, o aumentar la edad de jubilación.

Según Miguel Ángel Menéndez, director de Retirement en Mercer España “España está inmersa en un proceso de reforma que está generando una gran incertidumbre y desacuerdo, sobre todo en cuanto al aumento de la edad de jubilación y la forma de cálculo de la pensión de jubilación”, y continúa argumentado que “mientras no consigamos asegurar la suficiencia del sistema público de pensiones para dar cobertura a las generaciones futuras, las fórmulas privadas de jubilación son la opción más segura. Motivo por el cual deben ser urgentemente reguladas y estimuladas”.

Brecha de género

A este panorama se suma la brecha entre las pensiones que perciben hombres y mujeres, que pone en una situación precaria a una gran parte de la sociedad española, donde las pensiones de la población masculina superan a las de la femenina en un 30%, por encima de la media de los países de la OCDE (25%). El informe de 2021 hace especial hincapié en esta desigualdad que a nivel global se debe a tres cuestiones principales: de un lado la configuración del mercado laboral, con mayores ratios de trabajo parcial en mujeres, mayor número de períodos de carencia debido al cuidado de familiares y menores salarios en general; por otro lado, la configuración del sistema de pensiones, que favorece que esta situación se agrave debido a cuestiones como una menor contribución a la pensión durante la baja parental o la ausencia de cotizaciones durante el cuidado a niños o ancianos; y además, factores socioculturales como una mayor dedicación al cuidado familiar, menor conocimiento financiero o los estereotipos en educación, que contribuyen a aumentar estas desigualdades.

Países que destacan, para bien y para mal

En términos generales, para cada subíndice los valores más altos fueron: Islandia para la adecuación (82,7), de nuevo Islandia para la sostenibilidad (84,6) y, por último, Finlandia para la integridad (93,1). La puntuación más baja corresponde a India para adecuación (33,5), Italia para sostenibilidad (21,3) y Filipinas para integridad (35,0). En comparación con el estudio del año pasado, los países que han demostrado un mayor avance han sido Reino Unido (9º puesto con 71,6 puntos) y China (28º puesto con 55,1 puntos), gracias a un proceso de profunda reforma de su sistema de pensiones que ha mejorado su regulación y el impacto en los resultados.

Mercer CFA Institute Global Pension Index 2021
Mercer CFA Institute Global Pension Index 2021 FOTO: Mercer CFA Institute Global Pension Index

Propuestas de mejora

Entre las medidas y objetivos comunes que un buen sistema de pensiones debe adoptar, el MCGPI 2021 señala: contar con al menos un 70% de tasa de sustitución de ingresos, que el 80% de la población activa se acoja a un plan de empleo de empresas, que los activos invertidos superen el 100% del PIB y que la población entre 55 y 64 años suponga el 80% de la población activa, además de un sólido esquema regulatorio y de gobernanza.

Para contribuir a una mayor paridad de la cuantía de pensiones, propone una serie de acciones por parte de tres grupos clave: gobiernos, empleadores y del sector de las pensiones. Por un lado, plantea la necesidad de que los gobiernos faciliten ayudas al cuidado de los hijos para que las mujeres puedan reincorporarse antes al mercado laboral, doten de mayor flexibilidad de contribución al sistema de pensiones, continúen aportando y cotizando durante períodos de baja, permitan intercambio de periodos de contribución entre cónyuges -incluso en caso de divorcio- y asegurar una edad de jubilación igualitaria entre ambos géneros.

En el caso de los empleadores, aconseja aumentar la flexibilidad laboral en cuanto al horario de trabajo, eliminar las distinciones entre trabajadores a tiempo parcial y completo o asegurar la equidad salarial entre sus empleados.

Finalmente, la industria aseguradora debería eliminar las restricciones de eligibilidad, incorporar pensiones para cuidadores, retirar las tasas anuales basadas en el género, incorporar métodos de indexación a la inflación, mejorar la comunicación con los potenciales pensionistas -tanto hombres como mujeres- e introducir modelos de cálculo eficaces de la prestación futura.