Impuestos, ¡que inventen, pues, ellos!

Todo indica que la reforma fiscal, el gran proyecto del Gobierno para este año, se apartará de las tendencias mayoritarias en Europa

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, habla con los medios antes del acto de toma de posesión de Antonio Muñoz como nuevo alcalde de Sevilla
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, habla con los medios antes del acto de toma de posesión de Antonio Muñoz como nuevo alcalde de Sevilla FOTO: Raúl Caro EFE

Miguel de Unamuno escribió en 1906, en «El pórtico del tiempo», aquello de «¡que inventen, pues, ellos!, palabras ríspidas de desprecio de lo foráneo y europeo de las que nunca llegó a abjurar. La luz eléctrica, argumentaba el escritor vasco, alumbra igual aquí que allí donde fue inventada. Es cierto, pero denota desprecio o ignorancia sobre el proceso de investigación, inversión y experimentación que condujo a la primera bombilla eléctrica, a su desarrollo y a su implantación.

Más de cien años después, el Gobierno de Pedro Sánchez, a través de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, parece decidido a aplicar su propia versión de la máxima unamuniana, ahora en versión impuestos. Hay realidades y proyectos, ambos en la misma dirección y sobre los que se extiende la sombra de unas palabras reveladoras de Pablo Iglesias, pronunciadas en 2012 en su programa televisivo «La tuerka»: «Yo creo que a la izquierda le iría mucho mejor si en lugar de prometer paraísos para los parias de la Tierra, prometiera un buen infierno rojo para los ricos».

La primera realidad es que, desde el primero de año, las llamadas «sicav» son una especie en desaparición en España, mientras disfrutan de una vida, no ya cómoda fiscalmente, sino normal en el resto de Europa. Estigmatizadas con demagogia como el mecanismo utilizado por los ricos para eludir impuestos, están perseguidas y penalizadas en la normativa fiscal española. Eso sí, como el roto y el escándalo podían ser mayúsculos, Hacienda ha concedido un periodo transitorio para que los fondos de esas sociedades, previo paso por un fondo de inversión español, puedan domiciliarse en cualquier país.

En resumen, dinero que saldrá de España y que volverá o no, y todo por quedar bien ante la galería. Las sicav tenían, en la práctica, casi el mismo régimen fiscal que un fondo de inversión. No se pagan impuestos, apenas un 1%, mientras se mantiene el dinero invertido. Cuando se recupera y hay beneficios, los titulares de las sicav tributaban como cualquier otro contribuyente, pero la propaganda radical creó el imaginario colectivo de que solo eran un escape fiscal y se decretó su caza y captura. No habrá en España, pero sí en el resto de Europa y del mundo y los españoles tendrán –tienen– acceso a ellas. ¡Que inventen, pues, ellos!

La nueva ley antifraude, que acaba de entrar en vigor, vigila y grava las operaciones con criptomonedas de las plataformas españolas o que tengan establecimientos permanentes en España, que tienen obligación de informar a la Agencia Tributaria de cualquier movimiento. Hasta ahí, todo normal. Sin embargo, las plataformas sin oficinas en España, como la americana Coinbase, la hongkonesa Crypto o la china Binance, están exentas de cumplir esos requisitos. Eso significa que las plataformas españolas de criptomonedas están llamadas a desaparecer. Es un negocio complicado, oscuro y también incierto. Sin embargo, todavía es pronto para poder discernir sobre sus posibilidades futuras. Lo que ocurra con ese mundo, en España se verá desde lejos y si hay negocio o necesidad que tener posición propia en ese universo habrá pasado de largo por aquí. ¡Que inventen, pues, ellos!

En febrero, dentro de unas semanas, el llamado Comité de Personas Expertas para la Reforma Fiscal, presidido por el catedrático Jesús Ruiz Huerta, deberá presentar sus conclusiones al ministerio de Hacienda que, a partir de ahí, elaborará un proyecto de reforma del sistema impositivo y que empezaría a aplicarse, como ley, en 2023. Sus efectos principales, más allá de las retenciones, empezarían a notarlos los contribuyentes en 2024, es decir, después de las próximas elecciones generales, se agote o no la legislatura. Todo indica, como también apunta la información de Cristina Ruiz en estas mismas páginas, que la titular de Hacienda ha hecho una serie de indicaciones al Comité, una especie de carta a los Reyes Magos, y que ha creado algunas tensiones entre los expertos, muchos de ellos catedráticos.

No es ningún secreto que el Gobierno desea una reforma que suba impuestos, en teoría a los más ricos y, sobre todo, que acabe con la libertad –utilizada por Madrid, Andalucía y otras comunidades gobernadas por el PP– de administrar y fijar algunos impuestos como los de sucesiones, donaciones y patrimonio. Son tributos, sobre todo patrimonio, que no existen en la mayoría de los países desarrollados, muchos de ellos confiscatorios, pero que el Gobierno –y sobre todo sus socios, desde los que lidera Yolanda Díaz hasta los indepes de Rufián– quiere extender por todo el país, aunque eso sea una excepción europea. ¡Que inventen, pues, ellos!, versión fiscal siglo XXI.

Batalla por el poder futuro en la Unicaja fusionada con Liberbank

Braulio Medel, el presidente de la Fundación Unicaja, mayoritaria en la entidad resultante tras la fusión de la entidad andaluza con Liberbank, quiere garantizarse un cierto control cuando en 2023 el actual presidente, Manuel Azuaga, deje el cargo. Medel ha logrado renovar, en plenas navidades, a cuatro consejeros de la Fundación Unicaja, que serán decisivos a la hora de elegir al sucesor de Azuaga, entre los que suena el ahora consejero delegado, Manuel Menéndez, procedente de Liberbank.

La Reserva Federal de Estados Unidos advierte de subidas más rápidas

Las actas de la última reunión del Comité Federal del Mercado Abierto de la Reserva Federal –el banco central de Estados Unidos– apuntan a una subida de tipos de interés más rápida y agresiva de lo que se había previsto hasta ahora ante el repunte cada vez más consistente de la inflación. En Europa el Banco Central Europeo descarta por ahora subidas de interés, pero si la inflación sigue muy por encima del 2% como ahora, no tendrá más remedio que aplicar la misma medicina antes o después.