BBVA también ajusta su previsión de PIB para 2022 por debajo de la del Gobierno

Prevé que el crecimiento de la economía española sea del 5,5% este año, un punto menos que la del Ejecutivo, y se quede en el 4,9% en 2023

El economista jefe del BBVA y director de BBVA Research, Jorge Sicilia, presentó el informe 'Situación España' del servicio de estudios del banco
El economista jefe del BBVA y director de BBVA Research, Jorge Sicilia, presentó el informe 'Situación España' del servicio de estudios del banco FOTO: EUROPA PRESS EUROPA PRESS

Tampoco los analistas del BBVA Research están dispuestos a dar aire a las previsiones del Gobierno. En su informe “Situación España” del primer trimestre de este año presentado hoy rebaja en una décima su previsión sobre el cierre de 2021, hasta el 5,1%; mantiene intacta su última estimación para 2022, en el 5,5%; y apunta a un crecimiento del 4,9% en 2023 -siempre teniendo en cuenta el impacto de ómicron y las “tensiones inflacionistas”, aunque debería verse compensado por la ejecución de los fondos europeos-. Estima así un alargamiento del ciclo alcista después de que la subida del PIB de este año y el pasado fuera menos expansiva de lo estimado inicialmente.

De nuevo, el escenario presentado es mucho menos optimista que el planteado por el Gobierno, que mantiene imperturbable su expectativa de cerrar el cuadro macroeconómico de 2021 con un avance del 6,5% en el PIB y alcanzar el 7% durante el presente ejercicio, datos con los que se elaboraron los Presupuestos Generales del Estado para este año. Esta estimación es incluso más conservadora que la realizada por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), que revisó esta semana a la baja en cuatro décimas sus previsiones de crecimiento del PIB para 2021 y 2022, situándolas en el 5,1% y 5,9%, respectivamente, y que la presentada hoy mismo por la Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas), que ha llevado el crecimiento de 2022 al 5,6% y el de 2023 al 3,5%.

El director de BBVA Research y economista jefe de Grupo BBVA, Jorge Sicilia; junto al responsable de Análisis Económico, Rafael Doménech, y el economista jefe para España, Miguel Cardoso, han justificado el conservadurismo de sus previsiones en que se ha producido “un comportamiento peor del esperado” del consumo y la inversión, solo compensado por la construcción y exportaciones de bienes, “que están en máximos históricos”. En su exposición, Sicilia concretó que existe un “sesgo al alza a corto plazo” porque en el análisis “hemos querido ser prudentes en la estimación del primer trimestre del año” por el impacto de la sexta ola, pese a que los indicadores muestran “una mayor fortaleza” de la esperada.

Asimismo, el economista aseguró que la llegada de los fondos de ayuda “puede consolidar niveles de crecimiento más elevados” y será “muy importante” el impulso de “las reformas estructurales”, pese a que “venimos con retraso frente a otros países europeos pese a tener la misma política monetaria”. Esto se debe fundamentalmente a que la pandemia afectó más a España debido al mayor peso del turismo y otras ramas de actividad en su economía. “La llegada de estos fondos será clave” este año, ya que el impacto de estas ayudas fue “,relativamente pequeño en 2021 pero se extenderá de forma más pronunciada este año y el que viene”.

Otro factor fundamental para trasladar una parte del crecimiento que se preveía para el ejercicio pasado y el actual al 2023 es la existencia todavía de un ahorro “embalsamado” de aproximadamente 70.000 millones de euros, debido a la imposibilidad de gastar durante los peores momentos de la crisis sanitaria por el confinamiento y las restricciones.

Otra de las variables marcará futuras estimaciones será la inflación. La entidad financiera estima que sus niveles continuarán siendo altos, con una tasa media del IPC este año en torno al 3,2 % -una décima superior a la del pasado ejercicio-, lo que hace previsible que existan subidas salariales para compensar la subida de los precios, por lo que Doménech ha advertido de que estos incrementos no deberían ser demasiado altos “para no perder competitividad y no entrar en un círculo vicioso”. Ha recordado también que la inflación subyacente -la que no tiene en cuenta energía y alimentos frescos- es más limitada, centrada alrededor del 2%.

En cuanto al déficit público, los analistas de la entidad bancaria creen que alcanzará un 4,8% a finales de 2022, lo que provocaría que la economía volvería a “niveles de actividad similares al de finales de 2019″, e incluso podría rebajarse hasta el 3% en 2023, “siempre y cuando no tengamos gastos extraordinarios”, defendió Cardoso, que resaltó que se han mejorado “considerablemente” las previsiones del déficit que se tenían a principios del año pasado para 2021. Así, la estimación del Ejecutivo era de un 8,4% y la previsión final de la entidad es de un 6,8% debido a la “buena evolución de los ingresos” algo que prevén que se vaya a mantener.

Este es el motivo principal por el que la previsión para el presente ejercicio es de un 4,8% frente al 5% que incluyó el Gobierno en sus vaticinios. Para 2023, el ese déficit bajaría al 3%, el límite que usó Bruselas durante muchos años hasta la suspensión de las reglas fiscales a causa de la pandemia. No obstante, Cardoso alertó de que la “reforma impositiva” que el Ejecutivo tiene por delante puede marcar de forma negativa la evolución si se lleva a cabo sin un criterio de sostenibilidad.