El pesimismo de Calviño augura una importante revisión a la baja del PIB

Admite que la situación es «muy difícil» pero será más prudente que el Banco de España. Reconoce el efecto de la guerra pero niega que la «recuperación esté en peligro»

(I-D) El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño; y la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz
(I-D) El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño; y la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz FOTO: Eduardo Parra Europa Press

El Gobierno reconoce ya sin ambages que rebajará en la próxima actualización de previsiones de crecimiento el PIB de 2022, pero no quiere que cunda el pánico y, de boca de la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, aseguró ayer que lo hará de forma moderada. «La situación es muy difícil» y por ello vamos a ser «más prudentes» que el Banco de España en «algunos de los elementos que ha publicado» en la revisión a la baja de sus previsiones de crecimiento. De esta manera, Calviño reconoció ayer en el Pleno del Congreso que reconfigurará a la baja las previsiones de crecimiento para este año, pero lo hará en menor medida que esta misma semana lo hiciera el supervisor bancario, que rebajó sus estimaciones del PIB del 5,4% al 4,5% para este año –el Gobierno mantiene todavía el crecimiento en el 7%–, con una inflación media al 7,5%, y un alza del PIB del 3,9% al 2,9% el año siguiente. Aún así, la vicepresidenta reivindicó que el crecimiento será «prácticamente el doble» al previsto para la media de la UE. El Ejecutivo no se sale pues de su idea de que el crecimiento seguirá al alza de forma sostenida, aunque reconoce que no alcanzará el 7% previsto.

Calviño admitió que «es normal» que en una situación de guerra haya «una previsión a la baja», pero quiso dejar claro que este conflicto «no pone en riesgo la recuperación de España» y que así lo indican previsiones como la del Banco de España o las de Fondo Monetario Internacional.

La oposición no se cree ninguna de las estimaciones del Ejecutivo y ayer, en la sesión del control, el diputado del PP Mario Garcés reprochó a la vicepresidenta que con sus medidas «España se sumerge en los fantasmas de finales de los años 80» y recupera «aquellas situaciones extremas que pensábamos que no íbamos a volver a ver: escasez, déficit e inflación. Usted ya forma parte de la peor historia del socialismo español». Para Garcés, «las familias luchan por sobrevivir en un mar de incertidumbre», dijo el diputado popular, que acusó a Calviño de tener a España «asistida artificialmente por el Banco Central Europeo» y a llevar al país a una situación de «precolapso», con un aumento del gasto público de 75.000 millones, una deuda 256.000 millones y una inflación al 9,8%, reprochando además una «mayor presión fiscal». Calviño acusó al PP de estar «en un bucle destructivo».

La ministra ya desvió su estimación para 2021 en 17.000 millones de euros, pues preveía un crecimiento del 6,5%, 1,4 puntos más del resultado final del año. Se quedó además a años luz del vaticinio inicial, cuando en el cuadro macro de los Presupuestos de 2021 tiró de optimismo con un 9,8% de crecimiento –incluyendo el impacto de los fondos europeos–. Con esa base, el desvío sería de 56.400 millones. Junto con la influencia de las diferentes olas pandémicas, es esa falta de ejecución de los fondos de Bruselas lo que ha desbaratado buena parte la previsión gubernamental. Al menos dos puntos de crecimiento previstos se habrían quedado por el camino por culpa de la incapacidad de ejecución de los 23.000 millones llegados de Europa, ya que solo en el último trimestre pudo insuflar en la economía una tercera parte.

Para 2022, la situación pandémica ha dado paso a la inflación por el alza del precio de la energía, los carburantes y las materias primas, a lo que se suman los efectos negativos de la guerra de Ucrania. Primero fue el FMI, con una previsión de crecimiento del 5,8% este año, y el martes fue el Banco de España, que con ese 4,5% pone contra la cuerdas a Calviño.