El BCE considera “desproporcionado” bajar el límite de pago en efectivo a 1.000 euros en España

La autoridad bancaria europea también ve “excesivo” el régimen sancionador y afirma que la normativa española reduce libertad de los ciudadanos para escoger el medio de pago

Límite “desproporcionado”, régimen sancionador “excesivo” y menos libertad de los ciudadanos para escoger el medio de pago. En este términos ha criticado el Banco Central Europeo (BCE) el límite de 1.000 euros para pagos en efectivo establecido por España. El pasado 11 de julio entró en vigor la ley antifraude, que conllevó una reducción frente al límite anterior de 2.500 euros para operaciones entre profesionales y particulares, muy por debajo del límite común de 10.000 euros que plantea la Comisión Europea para los Estados miembros. La rebaja es mayor en el caso de nuestro país porque el límite del que se partía ya era más bajo. La intención de esta reducción es que las transacciones queden mejor reflejadas en las cuentas. De esta manera, se pretende combatir el fraude y la economía sumergida. Por lo tanto, se podría entender que la ley española es más ambiciosa en este sentido mientras que en el caso de la Unión Europea la intención es llegar a un acuerdo para establecer un límite mínimo general. No obstante, el Banco Central Europeo no percibe la iniciativa española como un ejemplo a seguir, sino como un exceso de control por parte del Gobierno Español.

La autoridad bancaria europea ha realizado un informe, cuyas conclusiones son claras. El Banco Central Europeo (BCE) considera que el límite de 1.000 euros es “desproporcionado”. “Tal reducción tendrá efectos adversos no deseados en la condición de curso legal de los billetes en euros. Además, este límite del pago en efectivo reduce significativamente la capacidad de los pagadores de utilizar billetes en euros y la libertad de los ciudadanos para escoger el medio de pago”, señala el documento.

Este análisis detecta también una discriminación entre los pagos hechos por residentes, a los que se les aplica el tope de 1.000 euros, y los realizados por extranjeros, que pueden pagar hasta 10.000 euros en efectivo. “Como ya advirtió el BCE en cuanto a la limitación de 10.000 euros para los pagos en efectivo de personas físicas que no actúan en calidad de empresarios o profesionales y que no tienen su domicilio fiscal en España, a personas que actúan en calidad de empresarios o profesionales, la aplicación de una norma distinta a los pagos hechos por no residentes no parece justificada, y discrimina a los pagos hechos por residentes”, subraya el documento.

Asimismo, el BCE explica que este límite de 1.000 euros “dificulta notablemente la liquidación de operaciones legítimas mediante el uso de efectivo como medio de pago”. “Además, como enseña la experiencia en la Unión, ciertos medios de pago sin efectivo pueden sufrir interrupciones temporales, pues se basan en la infraestructura técnica manejada por proveedores de servicios de pago. Ante tales contingencias, puede ser preciso efectuar operaciones en efectivo que excedan las limitaciones a los pagos en efectivo”, añade en este sentido.

En cuanto a las infracciones y sanciones, el BCE considera que el régimen sancionador establecido en la ley es excesivo y, concretamente, “la multa del 25 % del importe pagado parece desproporcionadamente elevada”. El BCE reitera que las limitaciones a los pagos en efectivo no deben ir más allá de lo necesario para lograr sus objetivos y que cualquier efecto negativo de las limitaciones propuestas debe sopesarse con cuidado con las ventajas públicas que se espera obtener de ellas.

La importancia del efectivo para evitar la exclusión financiera

Otro de los puntos negativos de esta limitación a tener en cuenta es su impacto sobre la exclusión financiera. En su dictamen, el BCE señala que “el preámbulo de la ley no aborda el impacto social ni el riesgo de exclusión financiera de reducir sustancialmente el ya bajo límite existente, de 2.500 euros, para los pagos en efectivo”. En este sentido reitera que la posibilidad de pagar en efectivo sigue siendo muy importante para determinados grupos sociales que, por diversas razones legítimas, prefieren utilizar el efectivo en lugar de otros instrumentos de pago.

Entre sus ventajas se encuentran que: goza de amplia aceptación, es rápido y facilita al pagador el control de su propio gasto; es un medio de pago que permite a los ciudadanos liquidar operaciones al instante, y el único medio de pago en dinero del banco central y a su valor nominal que no conlleva la posibilidad legal de cargar una comisión por su uso; es una opción siempre está disponible, pues no requiere una infraestructura técnica operativa ni inversiones relacionadas con ella; y no está sujeto a los límites de pago diarios o semanales que establecen las entidades.

El pago en efectivo, a juicio del Banco Central Europeo, facilita la inclusión en la economía del conjunto de la población. Es un medio de pago esencial entre determinados colectivos de usuarios: el dinero en efectivo es fundamental para usuarios de la tercera edad, los inmigrantes, los discapacitados, los ciudadanos socialmente vulnerables y cualquier persona con acceso limitado a los servicios digitales. Por tanto, poner límites demasiado exigentes al uso de dinero en efectivo puede fomentar la exclusión financiera de esas personas o colectivos.