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Guía práctica para alquilar una vivienda: precio óptimo, errores a evitar y criterios de búsqueda

Tenga en cuenta estos factores para no acabar pagando más de la cuenta por una alojamiento que no termina de adaptarse a sus necesidades

Imagen de recurso de una pareja haciendo cuentas
Imagen de recurso de una pareja haciendo cuentasPISOS.COMPISOS.COM

Con los precios de la vivienda en propiedad por las nubes, alquilar es la única vía que tienen miles de españoles para conseguir un hogar. No obstante, en un contexto marcado por la subida generalizada de precios, incluso el arrendamiento es cada vez una opción menos accesible. Por ello, a la hora de elegir su primera o próxima vivienda de alquiler deberá tener en cuenta múltiples factores para no acabar pagando más de la cuenta por una alojamiento que no termina de adaptarse a sus necesidades. El portal inmobiliario Fotocasa ha creado una guía para encontrar su alquiler ideal.

Definir unos criterios de búsqueda

El primer paso para encontrar el alquiler que mejor se adapte a sus necesidades es definir unos criterios de búsqueda. Los principales son: la zona, el tipo de vivienda, el precio estimado, la antigüedad o estado de la vivienda y las características del inmueble (amueblado o no; número de habitaciones; parking o trastero ...). Más allá de la propia vivienda, Fotocasa recomienda visitar el barrio en el que está situada para ver si se ajusta a sus necesidades en cuestión de transporte, zonas verdes, colegios y comercios, y ambiente del vecindario.

Determinar qué presupuesto mensual puede destinar al alquiler

Para conocer qué alquiler se puede permitir con su salario existen varios mecanismos. Uno de los más conocidos es la regla del 30%, la cual establece que el precio del alquiler no debe superar un tercio de los ingresos brutos mensuales. El Banco de España, por su parte, eleva este porcentaje hasta el 35% de los ingresos mensuales. Pero también hay otros métodos qué pueden ayudarnos en estar tarea, como la regla de las 40 veces.

La regla de las 40 veces relaciona el gasto mensual en concepto de alquiler con el salario anual del trabajador. Es decir, en base a esta premisa el inquilino debería dividir entre 40 su salario anual neto y destinar esa cantidad al pago del arrendamiento de la vivienda. Igualmente, en ese presupuesto es aconsejable incluir la fianza y los gastos mensuales en suministros.

Elegir el tipo de arrendador más conveniente

A la hora de alquilar, es posible hacerlo a través de distintos tipos de arrendadores. Estas son las ventajas y puntos negativos de cada uno de ellos.

-Particulares: permiten negociar el precio del alquiler con más facilidad y no conllevan pagar comisiones, pero se tienen que tomar una serie de precauciones que aseguren un proceso limpio y libre de engaños, aconseja Fotocasa.

-Agencias inmobiliarias: se encargan de gran parte de los trámites, pero cobran comisiones.

-Promotoras y constructoras: son viviendas de obra nueva y normalmente a precios más bajos que los de la zona, aunque suelen ser inflexibles con los precios y condiciones.

-Bancos: los precios son bastante ajustados y disponen de un servicio de mantenimiento, pero Fotocasa advierte que al ser propietarios de muchos pisos en el edificio, pueden llegar a tomar decisiones de manera unilateral y sin consultar. Además, suele ser complicado negociar con ellos la renta o los pagos de esta y se muestran implacables en casos de impagos o devoluciones de fianzas.

Estudiar el precio de alquiler medio de la zona

El portal inmobiliario aconseja estudiar el precio de alquiler medio de la zona y de otros pisos con características similares para saber si se trata de una alquiler caro o barato. Para ello, se puede indagar en diversos portales inmobiliarios y agencias.

Evitar estos seis errores

A la hora de alquilar una vivienda, también es importante evitar cometer estos 6 errores que podrían derivar en futuros problemas con el arrendador: firmar sin haber visto la vivienda, firmar sin comprobar la fiabilidad del arrendador, firmar sin haber leído las condiciones, no elaborar un inventario, no hacer un contrato por escrito y no asegurarse de que el casero haya depositado la fianza.