Lagarde anuncia nuevas subidas de tipos pese al parón económico de la UE

La presidenta del BCE reclama que las ayudas para controlar la inflación de los gobiernos sean “temporales y dirigidas a los más vulnerables” para evitar potenciar la inflación

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, en su comparecencia
Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, en su comparecencia FOTO: DPA vía Europa Press DPA vía Europa Press

El BCE lo tiene claro: seguirá subiendo lo tipos de interés pese a la ralentización de los indicadores económicos de la eurozona. Así lo ha reconocido la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, en su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara, en la que ha estimado una ralentización “sustancial” del crecimiento en la eurozona en los próximos trimestres debido a la inflación, la pérdida del impulso que supuso la reapertura de la economía, la debilidad de la demanda global “en el contexto de una política monetaria más dura en muchas grandes economías”, así como a la “alta incertidumbre”.

La institución espera un crecimiento del PIB de la eurozona del 3,1% en 2022, pero solo del 0,9% en 2023, para remontar después al 1,9% en 2024. En este contexto, Lagarde ha reiterado que el BCE prevé volver a subir los tipos de interés en las próximas reuniones del Consejo de Gobierno, tras haberlos incrementado en 50 puntos básicos en julio y en 75 puntos básicos este mes, hasta el 1,25%, tras haber estado en mínimos históricos durante años. La jefa de la entidad emisora ha justificado este camino porque el objetivo es “enfriar la demanda” y evitar el riesgo de una subida persistente de las expectativas de inflación. Lagarde ha destacado que sus decisiones dependerán de los datos que vayan recibido y la evolución de la perspectiva de inflación. Asimismo, ha instado a los Gobiernos a apoyar su política monetaria con medidas fiscales “temporales” y “específicamente diseñadas para ayudar a los que están necesitados”, y no con ayudas generalizadas que puedan aumentar la inflación.

También ha vuelto a criticar que la mayoría de las medidas de apoyo fiscal que están adoptando los gobiernos para ayudar a empresas y hogares ante las subidas de precios contribuyen a aumentar la inflación puesto que son generalizadas. “Desafortunadamente, cuando se miran las medidas adoptadas (...) entre el 10 y 20% de las medidas son adaptadas, temporales y específicas; y el resto son universales. Esto no conduce necesariamente a una buena coordinación de la política fiscal y monetaria”, ha advertido Lagarde en la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo.

Los gobiernos de la eurozona han adoptado en los últimos meses estímulos fiscales para ayudar a los ciudadanos a lidiar con el encarecimiento de la vida, ya sea en forma de subsidios o rebajas de impuestos, que a finales de agosto representaban cerca del 1% del PIB del área. El BCE ha insistido en que estas medidas fiscales deben diseñarse de forma que no vayan en contra de su política monetaria, que pasa por enfriar la demanda a base de subir los tipos de interés para contener la inflación, que en agostó alcanzó el 9,1% en la eurozona. Y en esta tarea las medidas de tipo fiscal “pueden ayudar y pueden hacer daño”, según la exministra francesa.

Para la presidenta del BCE estas medidas son “necesarias” cuando se aplican específicamente a los “más vulnerables” y son “temporales”. Mientras que, si son “amplias, universales y sin distinción entre los beneficiarios que tienen urgente necesidad y los que no (...), pueden producir un nivel más alto de precios que iría en contra de la política monetaria” del BCE. “Así que la política fiscal tiene que ser diseñada específicamente para ayudar a los que lo necesiten, pero no diseñada para ayudar globalmente”, ha precisado, quien añadió que esto ayudará asimismo a mantener una deuda sostenible.

Lagarde también reconoció que la depreciación del euro “ha contribuido al aumento de las presiones inflacionistas” en la eurozona. Ha explicado que este factor se suma al aumento de los precios de la energía y los alimentos, factores “dominantes” de la inflación en general, que en agosto alcanzó una tasa interanual del 9,1 % en el área de la moneda única. También contribuyen a la subida de precios los cuellos de botellas en las cadenas de suministros, pese a que se han “suavizado” y la recuperación de la demanda del sector servicios que “pone presión al alza sobre los precios”, mientras que “es probable” que la fortaleza del mercado laboral y algunos medidas para compensar por la inflación empujen al alza los salarios.

El euro ha tocado un nuevo mínimo y llegó a cambiarse a 0,9551 dólares. Si bien la mayoría de las proyecciones de inflación a largo plazo se sitúan en torno al objetivo del BCE del 2%, “las señales de recientes revisiones por encima de este objetivo en algunos indicadores justifican un monitoreo continuado”, ha asegurado Lagarde. Las últimas previsiones del BCE apuntan a que la inflación anual cerrará 2022 en el 8,1% y bajará al 5,5% el año próximo y al 2,3% en 2024. Sin embargo, la presidenta del BCE ha advertido de que los riesgos para esta perspectiva son al alza y reflejan “sobre todo la posibilidad de mayores perturbaciones en los suministros de energía. Aunque estos factores de riesgo son los mismos para el crecimiento, su efecto sería opuesto: aumentarían la inflación, pero reducirían el crecimiento”, ha precisado ante los eurodiputados.