Las inauguraciones para el año electoral, los fondos europeos y los contratos desiertos disparan la obra pública

Las licitaciones y adjudicaciones crecen un 15,2% y un 13,1% hasta junio y apuntan a un cierre de año en máximos

Andamios en la fachada del Congreso de los Diputados para su rehabilitación
Andamios en la fachada del Congreso de los Diputados para su rehabilitación FOTO: Jesus G. Feria La razon

Cortar cintas para inaugurar hospitales, estaciones de tren o polideportivos es un clásico preelectoral. Y con un 2023 que viene cargado de citas con las urnas -habrá elecciones municipales, autonómicas y generales-, la obra pública está disparada. Según los datos recopilados de la Plataforma de Contratación del Sector Público (Place) por Gobierto, plataforma de servicios de estrategia y creación de productos digitales para administraciones públicas, 2022 va camino de convertirse en un año récord para la contratación pública. En los seis primeros meses del año ya se han licitado más de 50.000 procedimientos y adjudicado casi 52.000. Esto supone un incremento del 15,2% y del 13,1%, respectivamente, respecto al primer semestre del pasado año.

Este importante aumento de la actividad licitadora durante este año tiene, según Gobierto, varias explicaciones. En primer lugar, la llegada de los fondos NextGenerationEU ha obligado a las administraciones públicas a iniciar nuevos procedimientos para adjudicar el dinero procedente de Bruselas para superar la crisis del coronavirus, según la plataforma. A ello se une que “estamos en un año de transición entre el impacto de la pandemia y un 2023 dominado por las citas electorales, por lo que es probable que las administraciones públicas hayan aumentado su ritmo licitador tanto para seguir recuperando el parón provocado por el Covid-19 como para impulsar los últimos contratos del mandato y llegar a las próximas elecciones con varias inauguraciones en la manga”. Por último, la plataforma recuerda que tampoco hay que olvidar el aumento de los contratos desiertos, que habrá obligado a más de una entidad a volver a sacar la misma licitación pero con diferentes importes y requisitos en busca de una empresa adjudicataria.

Los proyectos sin pretendientes se han convertido en un importante problema en los últimos meses que parece no tener fin. El segundo trimestre se cerró con un nuevo récord en cuanto a porcentaje de adjudicaciones que quedaron sin adjudicatario: un 12,6%, según los datos de Gobierto. Así, entre abril y junio hubo casi 1.300 contratos de servicios desiertos y más de 550 de obras, el récord en ambos casos.

Problema sin resolver

En los seis primeros meses del año se han declarado desiertos casi 6.300 contratos publicados en Place, una cifra ligeramente inferior a las adjudicaciones no cerradas entre enero y septiembre del pasado año. Y según Gobierto, parece que este número irá a más, teniendo en cuenta la espiral inflacionista en la que se encuentra no sólo España sino prácticamente todos los países, que está provocando que muchas constructoras no se presenten a cientos de proyectos debido a que los precios recogidos en los pliegos de las licitaciones de los contratos no reflejaban los brutales incrementos de costes que han tenido algunas materias primas en los últimos meses, haciendo que no sean rentables. “Hemos podido comprobar que, en término medio, cada punto de inflación adicional supone un aumento de 0,36 puntos de los contratos desiertos, así que la perspectiva no es positiva si no hay una reducción de la tendencia”, según asegura Gobierto.

El problema de los costes y las licitaciones ya lo denunció también a principios de año la patronal de la construcción (CNC). Según sus datos, entre noviembre y enero, al menos 500 licitaciones de obra pública -200 de ellas en Cataluña- valoradas en 230 millones de euros habían quedado desiertas. Una tendencia que se ha mantenido en meses posteriores a pesar de los decretos-ley que ha aprobado el Gobierno para compensar este incremento de precios, según aseguran fuentes de la patronal de la construcción. Gobierto coincide en que los contratos desiertos en obras y servicios continúan en aumento y ya se sitúan en niveles nunca vistos en los tres últimos años. Así, entre abril y junio hubo casi 1.300 contratos de servicios desiertos y más de 550 de obras, el récord en ambos casos.

El problema para corregir el agujero de estos contratos desiertos radica, según la plataforma, en que los que requieran de una nueva licitación, además de posiblemente tener una revalorización para atraer competencia, tendrán que ajustar los precios al alza por el simple paso del tiempo, lo que volverá a hacer difícil que resulten de interés para las empresas y provocará, probablemente, un incremento del número de licitaciones desiertas.