Más despidos en la banca europea

Desde 2010, el número de trabajadores de la banca en España ha caído en más de 75.000 y la tendencia continuará en el futuro más inmediato

El logotipo de Goldman Sachs
El logotipo de Goldman Sachs FOTO: dreamstime

Los bancos son tan necesarios como impopulares. No es nada nuevo. Thomas Jefferson (1743-1826), tercer presidente de los Estados Unidos, ya decía que eran «más peligrosos que los ejércitos». El mundo moderno y el desarrollo económico actual, sin embargo, serían imposibles sin bancos y sin su capacidad de crear dinero gracias a un procedimiento –a través del crédito– que Galbraith defendía que era tan sencillo que «repugna a la inteligencia». Los bancos han sufrido los años de tipos de interés cero e incluso negativos. El aumento –que seguirá– del precio del dinero es un balón de oxígeno para el sistema bancario, pero no para todos. Los bancos de inversión –concentrados en grandes operaciones y sin clientes particulares– viven momentos complicados y el «Financial Times» pronostica despidos «super brutales» en entidades como Credit Suisse, Goldman Sachs y Morgan Stanley. El diario recoge la opinión de Lee Thacker, propietario de la firma de cazatalentos financieros Silvermine Partners. Explica que, como también ha ocurrido con las tecnológicas, los bancos de inversión contrataron demasiado en los últimos años y ahora tienen que ajustarse. De hecho, ya han empezado a hacerlo y los bancos citados, más el Bank of New York, ya habrían empezado a despedir a unos 15.000 empleados en los últimos meses y todo indica que el resto del sector seguirá por el mismo camino. La semana pasada, sin ir más lejos, Goldman Sachs inició el despido de hasta 3.200 empleados, el 6,5% de su plantilla, para mejorar los resultados cuanto antes.

En España, la situación es algo diferente por dos motivos, pero el sistema financiero tampoco es inmune. En primer lugar, la banca española no ha contratado en exceso en los últimos años. En segundo lugar, a lo largo de todo el siglo XXI –e incluso antes– la historia de la banca española es la de una reducción –pactada y en teóricas buenas condiciones– de personal. De hecho, desde 2010, el número de trabajadores del sector ha caído en más de 75.000 y la tendencia continuará en el futuro más inmediato. Todo con poco ruido y de forma inexorable, al margen de lo impopular que sea un sector que no es más peligroso que un ejército –ahí está Ucrania–, como pensaba Jefferson.