«La exportación ya es una actividad natural para 150.000 empresas»

«Hemos aprobado con buena nota. la asignatura pendiente, que era la internacionalización»

La exportación es un seguro frente a los vaivenes del mercado interior. Sin embargo, exige a las empresas adecuarse a un entorno cambiante e incierto y anticiparse a los movimientos futuros de sus clientes, diversificando el riesgo. Marisa Poncela, secretaria de Estado de Comercio, es una firme defensora del librecambismo. Piensa que el reto principal de la economía española es llegar a los 20 millones de ocupados y considera que podría lograrse a finales de 2019. Para ello, cree que «debemos consolidar y afianzar las mejoras de competitividad para seguir ganando terreno en los mercados exteriores».

– ¿Por qué las empresas españolas exportan más que nunca?

– Han hecho un recorrido admirable, porque supieron buscar alternativas en el exterior al cierre de los mercados interiores. Y lo hicieron muy bien, porque ahora estamos viendo que, una vez que se ha dinamizado la demanda interna, siguen exportando y a un ritmo creciente. España tiene hoy un tejido productivo mucho más competitivo en precios, pero también en productos de calidad. Y los mercados de exportación así lo reconocen.

De hecho, las exportaciones españolas crecen más que las de los países del entorno. Incluso que las de Estados Unidos...

– Porque las empresas españolas ofrecen productos competitivos. Las reformas adoptadas en los últimos cinco años han dado un giro radical a la situación económica y eso ha creado un caldo de cultivo mucho más propicio para la inversión productiva. El saneamiento del sistema bancario ha permitido financiar el crecimiento y la creación de empleo; la corrección del desequilibrio fiscal ha liberado recursos que antes detraía el sector público para financiarse y ahora se canalizan a proyectos empresariales solventes; y las reformas estructurales han inducido la recuperación de la competitividad perdida desde la entrada de España en el euro. Hoy España es una economía muy competitiva y eso explica que nuestro sector exterior esté evolucionando mejor de lo que lo hacen los principales países del mundo.

– ¿Exportar sigue siendo un medio de supervivencia?

– Si en algún momento lo fue, porque el mercado interior estaba muy deprimido, hoy la exportación ya es una actividad natural, un «modus vivendi», para nada menos que 150.000 empresas. Las compañías han comprobado que abrirse a los mercados exteriores es, efectivamente, una salvaguarda frente a la crisis de demanda interna. Creo que, ahora que hemos conseguido ser una de las economías más abiertas al exterior de nuestro entorno, debemos mantener esas posiciones e, incluso, diversificar hacia otros territorios fuera de la UE que están creciendo, tanto en PIB como en población, y que tienen un potencial altísimo.

– ¿Una economía es más sana cuanto más exporten sus empresas?

– El volumen de exportación es un buen termómetro de la salud de una economía, porque indica que las empresas son capaces de ofrecer productos y servicios en mercados muy exigentes, y para ello deben tener una estructura productiva y de costes ajustada que les permita competir en el mundo. La composición actual de la economía española, con un sector exterior que representa en torno a un tercio del PIB, creo que es muy saludable.

Quiero destacar la importancia creciente de nuestras exportaciones de servicios, porque exportamos turismo, y somos una potencia de primer orden ahí, pero cada vez tienen más peso los servicios no turísticos, lo que quiere decir que exportamos consultoría, ingeniería, servicios profesionales, que incorporan talento y alto valor añadido. Conviene recordar, asimismo, que el superávit de la balanza por cuenta corriente equivalente al 2% del PIB, se produce al tiempo que se recupera el crecimiento de la demanda interna, una situación desconocida en otros momentos de bonanza.

– ¿En qué medida resulta determinante el tamaño de la empresa en los resultados de exportación?

– Uno de nuestros objetivos es contribuir a aumentar el tamaño de las empresas, porque se puede ser competitivo desde una micropyme, pero resulta más difícil. Para exportar es crucial innovar y para ello es básico el tamaño. España es un país de empresas pequeñas. Desde el Gobierno estamos analizando los factores que frenan el aumento del tamaño de las empresas para actuar en consecuencia.

– ¿Qué opina del tejido empresarial que tenemos en España?

– La economía española, y su tejido empresarial, es hoy mucho más eficiente de lo que era hace apenas una década. Es un trabajo conjunto de los agentes sociales, que en un momento muy delicado entendieron que era vital la contribución de todos.

– ¿Cuál es la asignatura pendiente?

– Creo que con la crisis hemos aprobado con nota la que aún teníamos pendiente y que era la internacionalización.

– ¿Hasta qué punto una economía depende de sus empresas?

– Bueno, una economía son sus empresas, que son las que generan empleo y riqueza. Nuestra labor es crear un entorno ágil, que elimine trabas innecesarias y siente las bases para que trabajen de manera eficiente.

– ¿Hay miedo a que el proteccionismo se expanda y revierta la globalización?

– El proteccionismo es un camino cegado, no contribuirá a mejorar la vida de los ciudadanos y por eso confío en que se imponga y se mantenga el librecambismo que tanto bienestar ha generado, pero con políticas que se ocupen de no dejar a nadie atrás. Somos firmes defensores del libre comercio y de la globalización, y Europa se sitúa en esta misma línea. Los discursos populistas tienen tirón, pero hay que decirles a los ciudadanos la verdad: la liberalización comercial se traduce en mejores condiciones de vida, muy especialmente en los países más desfavorecidos. Hay que proseguir e intensificar las negociaciones de los grandes acuerdos comerciales: España está liderando la reactivación del acuerdo de la UE con Mercosur, estamos también negociando la modernización del acuerdo con México y está muy avanzado el acuerdo con Japón, que podría cerrarse antes de fin de este año. Igualmente, esperamos que en otoño el Parlamento español ratifique el acuerdo de la UE con Canadá, el CETA, que abrirá mercados a muchos sectores de nuestra economía.

EL PERFIL

Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Zaragoza, pertenece al Cuerpo de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado. Desde noviembre de 2016 es secretaria de Estado de Comercio, presidenta de ICEX España Exportaciones e Inversiones, presidenta de la Comisión de Riesgos por Cuenta del Estado y presidenta de los Comités ejecutivos FIEM, FIEX Y FONPYME. Entre 2013 y 2016 fue secretaria general de Ciencia e Innovación, y presidenta del Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI) y de sus dos sociedades de capital riesgo INNVIERTE SCR y NEOTEC Capital Riesgo, y también presidenta del Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona.