La incertidumbre

La Razón
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Durante los últimos tres años España ha sido un país de moda para la inversión. Una de las economías más relevantes del mundo (la numero 14), con crecimiento de su PIB muy por encima de la media Europea (3,2%), que ha flexibilizado su mercado de trabajo, que todavía tiene precios para inversión por debajo de la crisis y que dispone del 20% de sus trabajadores en paro, un claro reclamo para los inversores.

Pero las modas se acaban y la crisis política está ayudando de manera considerable a que nuestro país pierda atractivo. En primer lugar por la incertidumbre (los inversores no saben si el país va a acabar en manos de los moderados o de la izquierda radical), pero también por el descontrol presupuestario que se está produciendo en las Comunidades Autónomas que hace temer que la deuda pública continúe en una espiral ascendente, que provocará una inevitable subida de impuestos.

Los efectos los empiezan a vocear las agencias de calificación. Moody’s se niega a mejorar la perspectiva de España hasta que no se aclare quién va a gobernar. La incertidumbre está creando un círculo vicioso: las empresas no se atreven a invertir, los bancos como consecuencia no pueden prestar y ven perjudicados sus balances, debilitándose de esta manera el esqueleto del sistema financiero.

Desgraciadamente, parece que estamos abocados a nuevas elecciones porque los egos políticos no cejan en su empeño por manejar el poder. Eso hará que no tengamos Gobierno hasta, con suerte, el mes de septiembre.

Con millones de personas en paro, resulta vergonzoso que nuestros gobernantes sigan jugando al juego del poder de manera tan asombrosamente descarada, como si todos los votantes fuésemos meras piezas de la escalera hacia la Moncloa.

Afortunadamente tenemos a Mario Draghi a nuestro favor, bajando tipos hasta lo negativo para dar aire a las economías del Sur de Europa, y con el turismo y el petróleo como muletas fundamentales para el crecimiento de nuestro PIB. Sin estos tres elementos, nuestra economía iría por otros derroteros.

El tiempo corre en nuestra contra, la deuda aumenta, las arcas de la seguridad social se vacían y estas muletas que he comentado son coyunturales. Confiemos en que resurja el sentido de Estado en los partidos no radicalizados que aspiran a gobernar y alcancen un acuerdo para que vuelva el optimismo de los inversores sobre nuestro país. Bien lo necesitamos.

*Presidente del Grupo ONEtoONE Corporate Finance