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La fuga de empresas en Cataluña se triplica

La estabilidad económica que, según Agbar, motivó su vuelta a Cataluña no detiene la salida de firmas que buscan un ambiente menos tenso. 595 compañías se han marchado de la región entre abril y junio, mientras que sólo han llegado 124

Codorniú es un ejemplo de empresa que se fue de Cataluña
Codorniú es un ejemplo de empresa que se fue de Cataluña

La estabilidad económica que, según Agbar, motivó su vuelta a Cataluña no detiene la salida de firmas que buscan un ambiente menos tenso. 595 compañías se han marchado de la región entre abril y junio, mientras que sólo han llegado 124.

El goteo de empresas que abandonan Cataluña no cesa. Durante el segundo trimestre de 2018 se registraron 595 cambios de domicilio social de compañías de la comunidad, un 234% más que en el mismo periodo del año pasado, según datos del estudio sobre cambios de domicilio elaborado por Informa D&B. Antes de la decisión que tomó el pasado martes la Sociedad General de Aguas de Barcelona (Agbar) de volver a trasladar su sede social Cataluña, el número de cambios de domicilio se triplicó respecto a los datos de hace un año. Parece que la estabilidad económica que, según la matriz de Aguas de Barcelona, motiva la vuelta de Agbar a la región, no es suficiente para evitar la fuga masiva de empresas, que buscan un ambiente menos tenso fuera de Cataluña.

Las únicas regiones que se acercan a las 595 salidas de Cataluña son Madrid, con 369, y Andalucía, con 147, pero, en estos dos últimos casos, la fuga se contrarresta con más llegadas de empresas, por lo que finalmente su saldo es positivo. Madrid fue la región en la que más empresas se instalaron, con 730, seguida por la Comunidad Valenciana, con 160, y por Andalucía, con 156.

Aunque la fuga de 595 empresas en Cataluña queda lejos de las 1.695 compañías que abandonaron la región entre enero y marzo –un 65% menos–, la situación es preocupante, ya que registró un saldo negativo de 471 empresas, la mayor sangría de todas las autonomías. El segundo peor registro es el del País Vasco, con un balance de 29 empresas menos que en marzo, 16 veces menos que el dato de Cataluña. Otras seis comunidades, además de la catalana, presentaron un salgo negativo entre llegadas y salidas en este periodo, aunque muy inferior: País Vasco, que perdió 29, Castilla y León, que recortó 13, Asturias, Castilla La Mancha y Galicia, todas con 4 menos, y Melilla, que restó una; sólo dos –Ceuta y Extremadura– mantuvieron el nivel respecto al primer trimestre de 2018, y en las otras diez llegaron más empresas de las que se fueron. Entre las últimas destaca Madrid con el mayor saldo (361 empresas). De lejos, le siguen la Comunidad Valenciana, con 53, y las Islas Baleares, con 28 empresas, y Canarias y Aragón, empatadas con 16.

De todas las empresas que decidieron cambiar su domicilio social a fuera de Cataluña, el 63% se instalaron en Madrid, un 7,39% en la Comunidad Valenciana y el 5,88% de las compañías eligieron Baleares. Además, Cataluña se ha convertido en la mayor fuente de llegada de empresas para Madrid; de las 730 que se instalaron en la capital, la mitad, el 51,37%, procedieron de Cataluña. De las 160 empresas que se instalaron en la Comunidad Valenciana, el 27,5% de las empresas procedían de Cataluña y el 33,13 % de Madrid. En Andalucía el 46,15% de las 156 empresas que se instalaron venían de Madrid y el 20,51% de Cataluña.

Lastre en el saldo de ventas

Las ventas generadas por empresas que se fueron de Cataluña alcanzaron los 627 millones de euros, mientras que las que llegaron generaron 171 millones. La notable diferencia entre las ventas de las que entraron con las que se fueron deja un saldo negativo dice 455 millones de euros, un importe de ventas derivado de la fuga de compañías 15 veces superior al de la Comunidad Valenciana (30,4 millones de euros), el segundo peor dato del conjunto de España. Con este saldo, Cataluña queda muy lejos de los 301 millones de euros del balance de Madrid, que lidera el ranking nacional, alejado de los 119 millones de euros de Andalucía. Doce de las regiones tuvieron un saldo positivo. A Andalucía le sigue el País Vasco, con un margen positivo de 64 millones de euros. Las otras seis autonomías registraron un balance negativo entre las ventas de las empresas que se van y las que llegan. Tras Cataluña y Valencia, el peor dato es el de Castilla y León, con un importe de ventas de -21 millones de euros.

Para la directora de estudios de Informa, Nathalie Gianese, en el segundo trimestre del año el número de empresas que trasladó su domicilio en España se redujo respecto a los primeros tres meses del año un 37%, a causa principalmente de la disminución de salidas de Cataluña en este periodo. A pesar de ello, Gianese apuntó que esta cifra ha seguido creciendo con respecto a hace un año, un 53%, concretamente. La cifra de empresas que se mudaron a otra autonomía en España durante el segundo trimestre fue de 1.697 sociedades, el 35% de ellas fueron en Cataluña.

El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, aseguró ayer durante la comisión del Congreso de los Diputados que investiga la crisis financiera que trasladar la sede del banco fuera de Cataluña fue una «decisión profesional» y «sin ninguna influencia política». El diputado de ERC, Joan Capdevilla, criticó la facilidad con la que las empresas instaladas en Cataluña antes del 1-O se marcharon de la región. Gracias al decreto que aprobó el Gobierno de Rajoy, las compañías pudieron cambiar su sede social con urgencia ante la inestabilidad política y económica. No obstante, para Capdevila, esta medida muestra una «preocupante relación entre cúpulas políticas y económicas» y calificó la norma como un «insulto a la democracia corporativa». Por su parte, el consejero delegado de CaixaBank quiso dejar claro que, aunque la entidad trasladó su sede social a Valencia en octubre del año pasado, «seguimos siendo el principal banco de Cataluña» y añadió que se deben al servicio del cliente allá donde estén.