Los accionistas del Banco Popular amenazan con demandar a Ron por su gestión

Emilio Saracho toma las riendas del banco con el 98% de apoyo del consejo y Ángel Ron dice adiós con una pensión de 24 millones.

Emilio Saracho, segundo por la izquierda, es desde ayer el nuevo presidente de Banco Popular. Le escoltan Carlos Balado y Antonio González-Adalid
Emilio Saracho, segundo por la izquierda, es desde ayer el nuevo presidente de Banco Popular. Le escoltan Carlos Balado y Antonio González-Adalid

Emilio Saracho toma las riendas del banco con el 98% de apoyo del consejo y Ángel Ron dice adiós con una pensión de 24 millones.

Banco Popular dio ayer carpetazo a la «era Ron» entre las dudas sobre el futuro de la entidad por parte de los accionistas, la exigencia de responsabilidades al anterior equipo gestor y la seguridad del consejo de administración, que desde ayer presidirá Emilio Saracho, de que el banco no camina hacia la liquidación: «es un gran banco», dijo el vicepresidente, Roberto Higuera, que presidió la junta general extraordinaria que marca una nueva etapa. «Soy consciente de la alta responsabilidad que asumo como presidente del banco, una entidad muy relevante para la economía española», destacó el nuevo máximo ejecutivo nada más ser nombrado por el consejo de administración con el 98% de respaldo.

Por si los resultados de 2016 (3.485 millones de euros de pérdidas, las mayores en la historia de Popular) no hubieran supuesto suficiente lastre para el anterior presidente, Ángel Ron, ayer se conoció que la entidad constituirá un fondo de provisiones de 24,2 millones de euros para hacer frente a la pensión que le corresponde cobrar. Ron fue retribuido el pasado año con 1,47 millones de euros y tiene derecho a 8,57 millones más por las aportaciones realizadas por el banco al sistema de ahorro de sus ejecutivos. Además, Popular completará con 15,64 millones las dotaciones totales en concepto de compromisos por pensiones pendientes de dotar, toda vez que el ya ex-presidente tiene firmado un pacto post-contractual de 1,1 millones anuales por no trabajar en ninguna otra entidad financiera durante los próximos once ejercicios.

Un total de 26 accionistas despidieron a Ángel Ron con otras tantas intervenciones en la junta, señalando al que fuera su presidente desde 2006 como el responsable de la difícil situación en la que se encuentra el banco, cuyas acciones han perdido un 97% de su valor durante sus años de gestión. «Cien euros en acciones en 2006 se han convertido en 8 euros en 2016 y en la actualidad, en sólo 3 euros», recordó un accionista. Otros tildaron a Ron de «ángel exterminador» y de «peor presidente de la historia del banco». Alguno más echaba de menos su presencia en la junta, que ya era conocida desde el mismo momento en que presentó los resultados anuales, el pasado día 3. «Tenía que estar usted aquí para oír lo que estamos diciendo». Hubo quien propuso a todos los accionistas una acción común para interponer una demanda de responsabilidad contra Ron y sus equipos directivos. En un alarde de ironía y sentido del humor, un interviniente se preguntó qué quiso decir Ron cuando se despidió de los medios de comunicación hace poco más de dos semanas diciendo que se marchaba con la satisfacción del deber cumplido. «Igual ese deber era llevar al Banco Popular a la bancarrota».

La única defensa que tuvo el ex presidente ayer fue la de Roberto Higuera, el vicepresidente más antiguo del banco, que tuvo que presidir la junta. «Toda la banca en general y la española en particular ha tenido pérdidas muy fuertes de capitalización en bolsa y sigue sometida a una gran volatilidad». Durante el «boom inmobiliario», recordó, España creció mucho y la banca acumuló una exposición excesiva al sector. «Cuando se reaccionó restringiendo el crédito, era tarde».

Higuera desveló que Popular se podía haber vendido antes, «pero el anterior equipo gestor decidió continuar en solitario. A lo mejor defender la independencia en algún momento era discutible; Ron la defendió pensando que era lo mejor para los accionistas». También que la compra de Banco Pastor «no ha sido la causa de los problemas». Como colofón, aseguró que «nadie podrá demostrar que Ron se haya llevado nada» ni siquiera la indemnización que le correspondía por los años trabajados en el banco: 254.000 euros.

Higuera quiso dejar también un mensaje de optimismo a los accionistas para acabar su intervención: «Estamos dispuestos a tomar cuantas medidas sean necesarias para recuperar el valor para los accionistas». Los títulos siguen en el punto de mira de los bajistas, que ayer aumentaron su apuesta contra el banco hasta el 11,75% del capital.