¿Se elige también president?

Tres meses después de las autonómicas y sin gobierno, el resultado del 20-D influirá en el devenir político catalán.

Cataluña juega el día 20 en su propio campo de juego. Después de las autonómicas, y todavía sin gobierno esperando a la asamblea del próximo día 27 de la CUP, el resultado de las generales se antoja trascendental para su futuro político. Con todo en el aire, en Cataluña se juegan diferentes partidos en un tablero político endemoniado.

1.- Democracia y Libertad y Esquerra Republicana necesitan ganar, aunque sea por un voto, para seguir propulsando el proceso soberanista. Una derrota a manos de los constitucionalistas –Unió, PP, PSC y Ciudadanos- les noquearía. Las encuestas apuntan en esta dirección sin contar en este grupo a En Comú Podem, la lista morada en Cataluña. La derrota del nacionalismo puede ser un hándicap negativo ante la inminente asamblea que celebra la CUP el día 27.

2.- La formación de Artur Mas debe también por otra parte vencer a Esquerra Republicana para seguir liderando el proceso. Si Mas pierde las generales quedará en una delicada situación porque en Junts pel Sí pueden salir voces en contra de su continuidad. Desde ERC, seguramente, desde la CUP, evidentemente, desde las entidades independentistas, con seguridad, pero también desde sus propias filas. Dirigentes de CDC cuentan en privado que alzarán su voz para frenar, de una vez, ese noviazgo nonato con la CUP. Son los que han hablado hasta ahora para evitar la ruptura de CDC, pero que auguran que el camino hacia la independencia trazado por el «pinyol» –núcleo duro- de Mas no lleva a ningún lado al país y que, por el contrario, lleva al precipicio a la derecha tradicional, que se quedará sin referentes. Una derrota de Mas en las generales le cerraría definitivamente las puertas de una investidura con el apoyo de la CUP. Será la excusa perfecta para la formación liderada por Antonio Baños.

3.- Oriol Junqueras espera un triunfo de ERC sobre CDC para tomar el testigo del nacionalismo frente a Mas y frente a la CUP. El líder republicano puede salir de sus catacumbas para intentar un acuerdo con los anticapitalistas de la CUP y liderar la Generalitat y convertir a su partido en el referente nacionalista, recogiendo incluso restos de CDC. No es su único camino. Junqueras si consigue aunar a la mayoría de Junts pel Sí en torno a su persona –no lo tendrá fácil porque otros como Romeva o Forcadell pueden estar tentados a pedir plaza- puede intentar un acercamiento a Catalunya Sí que es Pot, la formación de izquierdas no independentista, en torno a un programa de izquierdas que contemple la celebración de un referéndum.

4.- «Efecto Colau» puede ser como el Ave Fénix para la izquierda morada que estaría llamada a resurgir de sus cenizas tras el fiasco de las autonómicas.

5.- Dirigentes de la CUP no ocultan su deseo de que la formación de Pablo Iglesias obtenga un buen resultado en España, que provoque un tsunami que permita un cambio de paradigma en la política española y en Cataluña, para plantear nuevas alternativas el día 27 que eviten una ruptura interna de la formación anticapitalista. La CUP podría entrar a jugar una nueva partida al lado de un candidato soberanista de izquierdas descartando a Mas definitivamente. La victoria de Podemos en Cataluña, junto a un buen resultado en España, puede cambiar el escenario político en la comunidad y dar un protagonismo a Podemos y a la CUP que puede romper la ensalada de tendencias en Junts pel Sí y conformar nuevas mayorías en torno al referéndum propuesto por Iglesias y Colau.

6.- El PP ha abandonado la lucha en Cataluña. Es consciente de su derrota y ha dejado a su particular Astérix defendiendo la gaviota en la aldea gala. Jorge Fernández Díaz sólo aspira a no ser barrido, mantener la pica en el Flandes del PP, y aportar de tres a cinco diputados al conjunto del partido que, por ende, pueden ser básicos para que Rajoy gane las elecciones y pueda formar gobierno.

7.- La entrada de Unió. Algunas encuestas, como la publicada por NC Report el pasado lunes, dan dos escaños al partido de Duran i LLeida. Los votos que recoja pueden ser fundamentales para certificar la defunción de su antiguo socio y hoy adversario, Artur Mas. Incluso en el caso de la que formación que dirige Duran i Lleida no obtenga representación puede ser pieza clave en el futuro más inmediato del nacionalismo moderado si Mas es centrifugado por las generales.

8.- Ciudadanos, al igual que Podemos, puede ganar las generales en Cataluña. Sería un resultado histórico aumentando su papel y, más si cabe, si Albert Rivera se convierte en el oscuro objeto del deseo en la formación de un nuevo gobierno en España. Inés Arrimadas puede ser el elemento por el que pivote una nueva mayoría junto a populares, socialistas y sectores de CDC que abandonen el barco soberanista.

9.- Carme Chacón, al frente de los socialistas, está en el filo de la navaja. Las encuestas la llevan al paraíso o al infierno. Está a punto de ganar y de perder. Se la juega en un puñado de votos por lo que intensifica el fuego graneado contra Ciudadanos. Si el PSC mantiene el tipo –eso sí, perdiendo diputados- puede ser clave si en paralelo Sánchez tiene posibilidades en Madrid. Si la situación es negativa, Chacón puede recuperar un protagonismo perdido en el Congreso de los Diputados porque una debacle de Sánchez hace difícil prever su continuidad al frente del PSOE.

10.- ¿Qué hará Artur Mas? Una debacle electoral puede abrir nuevos escenarios pero la llave para la celebración de otras elecciones en Cataluña la tiene el todavía presidente. Mas puede convocar nuevos comicios liderando la lista de CDC en un último intento para evitar la desaparición de la marca que ha llevado el timón de la política catalana y ha sido el epicentro del nacionalismo.

Como ven, un tablero de lo más endemoniado.