Los posibles pactos: La gran coalición, única fórmula viable

El PP buscará la abstención del PSOE y sumar a C’s. Unidos Podemos tentará a Sánchez y al PNV para articular un frente de izquierdas

El PP buscará la abstención del PSOE y sumar a C’s. Unidos Podemos tentará a Sánchez y al PNV para articular un frente de izquierdas

El escenario de fragmentación política que arrojaron las urnas el 20 de diciembre amenaza con repetirse. Si la movilización a la que apelan los partidos no surte efecto y la indecisión y la apatía que invaden a los votantes ante esta nueva cita electoral no se superan, existe un riesgo cierto de que el arco parlamentario que se dibuje el 26-J adolezca de la insuficiencia que definió el de la efímera XI Legislatura. La gobernabilidad volverá a quedar en manos de los líderes políticos y en su capacidad para llegar a acuerdos. Aunque todos parecen conjurados para evitar unas terceras elecciones, la endiablada aritmética parlamentaria que dibuja la encuesta de NC Report para LA RAZÓN no presenta el escenario más propicio para entenderse, ya que la única suma clara –a la luz de los datos– es la gran coalición, hipótesis de la que reniegan abiertamente los socialistas.

El horizonte de la mayoría absoluta, situado en el umbral de los 176 diputados, se antoja inalcanzable para los partidos tradicionales por separado. Sólo la suma de PP (126/131) y PSOE (80/83) –206/214– superaría con solvencia esa barrera, pero el carácter marcadamente improbable que le otorgan los socialistas obliga a buscar fórmulas alternativas a izquierda y derecha. La hipótesis que los populares se muestran abiertos a explorar tras los comicios es la de la abstención del PSOE, si éste pierde la hegemonía de la izquierda y se debate entre decantarse entre hacer presidente a Mariano Rajoy o a Pablo Iglesias. Con la abstención de los socialistas atada, el PP buscaría el pacto con Ciudadanos (33/35). Esta suma, que sólo sería válida en segunda vuelta –cuando son necesarios más votos a favor que en contra–podría hacer presidente al candidato popular con el apoyo de entre 159 y 166 diputados. Queda por resolver quién sería el candidato que se presentaría a la investidura, dado que desde Ciudadanos se veta abiertamente la candidatura de Mariano Rajoy.

También por la izquierda existe una casuística posible, aunque muy difícil de cimentar. La posibilidad de que el PSOE haga presidente a Pablo Iglesias con sus diputados tiene cada día menos predicamento en el seno del partido y son mayoritarias las voces que, en esa tesitura, claman por que se facilite una legislatura corta del PP en la que poder recomponerse en la oposición para vencer el «sarampión» de Podemos en las próximas elecciones. Sin embargo, la suma de los escaños de Pablo Iglesias y Pedro Sánchez (162/170) tampoco sería suficiente en primera vuelta y ni siquiera en segunda cuando se encontraría con una mayoría de bloque en contra (176/185). No obstante, el frente de izquierdas se quedaría a sólo seis escaños de la mayoría absoluta en primera votación, lo que les permitiría superar esa barrera si consiguieran atraer al pacto a los nacionalistas del PNV (5/6). En diciembre, Sánchez inició los contactos con la formación jeltzale, cuyo principal escollo para sumarse al pacto era la presencia de Ciudadanos, en este caso no tendría problema en prestar su apoyo a una coalición de izquierdas. Con estos números, el líder socialista tendría difícil retomar la iniciativa en las negociaciones y debería ceder el protagonismo y la presidencia del Gobierno a Iglesias.

Sin embargo, el secretario general socialista aspira a no tener que verse en esta tesitura. Su intención tras los comicios es intentar reeditar el pacto que firmó en febrero con Rivera para forzar la abstención del PP. Así se entienden los continuos llamamientos que desde Ferraz se hacen a Génova para que no «bloqueen» una mayoría alternativa a la de su partido. El problema que se le presenta a Sánchez es que, con los datos de NC Report, la suma de PSOE y C’s (113/118) no supone una mayoría alternativa al PP (126/131), dado no llegarían a superarle, tras la acusada pérdida de apoyos que experimentan los firmantes del acuerdo de «El Abrazo». La tesis de Sánchez –que le permitiría mantener el pulso de las negociaciones y frenar las presiones de su partido para que abandone la dirección– se desmorona, ya que en la pasada legislatura quedó demostrado que su pacto con Rivera es claramente insuficiente y cuenta con una férrea oposición: entre 230 y 243 diputados se opondrían.

La intención de los populares de atar primero la abstención del PSOE, antes de lanzarse a cortejar a la formación naranja se explica en la inconsistencia de un pacto en exclusiva con Rivera. PP y C’s sumarían entre 159 y 166 diputados y se quedarían a diez de la ansiada mayoría absoluta. Ante la negativa de los partidos tradicionalmente bisagra –nacionalistas y soberanistas– de favorecer un Gobierno del PP y con el bloqueo de Unidos Podemos, sólo el apoyo por activa o por pasiva de los socialistas permitiría desbloquear la situación. Desde la dirección de Sánchez se afirma que «jamás» se permitirá un nuevo Gobierno popular, pero algunos sectores luchan por imponer esta tesis, si el «sorpasso» de Unidos Podemos se produce, para evitar que la fagocitación de los de Iglesias al PSOE se materialice.