Enorme daño reputacional

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Juan MedinaReuters

Es necesario distanciarse de los acontecimientos en el tiempo –el «tiempo físico», que diría la Sra. Portavoz–, para apreciar su gravedad. Por eso creo que ahora ya podemos valorar seriamente la magnitud del descrédito y daño reputacional inflingido a España por el ofensivo espectáculo de hacer depender la formación del Gobierno de la Nación, de un condenado por sedición y un prófugo de la Justicia, que pretenden demoler España y toda su arquitectura institucional. Eso, además, gobernando con los podemitas.

El papel lo aguanta todo, pero la paciencia tiene un límite, y si el partido del Sr. Sánchez, y especialmente los 120 diputados que le apoyan, creen que esta aberración les va a salir gratis, están muy equivocados. En la hipótesis de que la Abogacía del Estado se allane a las órdenes de ERC para que Sánchez pueda ver cumplida su ilimitada ambición política, esa investidura va a ser poco menos que «pan para hoy y hambre para mañana»: No se gobierna con 155 diputados, mendigando en cada sesión los votos de los separatistas y nacionalistas para ir tirando. Todo ello, sin perjuicio de las noticias procedentes de Bolivia. Es un asunto tan sensible, que exige absoluta transparencia.

El 6 de enero es la tradicional Pascua Militar, fiesta castrense por excelencia establecida por Carlos III para celebrar la reconquista de Menorca en 1782. No es ni fecha ni momento para mezclarla con esta ignominia que se está urdiendo contra España.