La fragata “Blas de Lezo” se adiestra con el portaaviones francés que regresa de luchar contra el ISIS

España rechazó escoltar al “Charles de Gaulle” en su misión de combate en Irak y se una ahora para realizar maniobras en el Atlántico y el Báltico

La "Blas de Lezo" vista desde el "Charles de Gaulle"
La "Blas de Lezo" vista desde el "Charles de Gaulle" Armada

A mediados del pasado mes de enero, el presidente francés, Emmanuel Macron, aseguró que una fragata española escoltaría a su portaaviones “Charles de Gaulle” en su operación “Chammal” contra el Estado Islámico en Irak. Rápidamente, la ministra de Defensa española, Margarita Robles, negó dicha posibilidad asegurando que lo único que había sobre la mesa eran unas maniobras conjuntas, pero que en ningún momento las Fuerzas Armadas acompañarían a esta agrupación naval en una misión de combate. Esa misión de combate francesa acabó a finales de febrero y las maniobras han arrancado hoy, con la “Blas de Lezo” como la fragata española que acompañará al buque insignia francés hasta el próximo 13 de marzo

Así lo ha confirmado hoy el Estado Mayor de la Defensa (EMAD), que señala que la fragata española se incorpora a una “actividad de adiestramiento combinado en aguas del Atlántico con el Grupo Aeronaval del portaaviones Charles de Gaulle”, que regresa de dar apoyo a la Coalición Internacional contra el Daesh en Irak. Durante tres semanas, los aviones de combate “Rafale” de este buque han llevado a cabo cerca de 127 operaciones aéreas contra el Estado Islámico, de las que 74 fueron de apoyo a las tropas de la coalición en tierra, disuadiendo al enemigo, y otras 53 de reconocimiento. El objetivo de estos vuelos, según el Ministerio de Defensa galo, era “identificar y luego obstruir las capacidades militares residuales de la organización terrorista”.

Una vez concluida su operación contra el yihadismo, el portaaviones puso rumbo hacia el Atlántico para realizar diferentes maniobras con las marinas de de Estados Unidos, Alemania, Bélgica, Holanda, Portugal y España. En el caso de la “Blas de Lezo”, su misión será la de “realizar escolta antiaérea” del “Charles de Gaulle”. Durante esta integración, la fragata española también participará en diferentes ejercicios aliados, como el “Joint Warrior”, al norte del Reino Unido, o el “Frisian Flag”, en Dinamarca.

Según explica el EMAD, la “Blas de Lezo” se certificó como escolta del “Charles de Gaulle” en diciembre de 2019 en unas actividades operativas que sirvieron como adiestramiento previo a esta participación. Un despliegue, añaden, que permitirá a la fragata “aprovechar las actividades operativas del grupo aeronaval para potenciar las capacidades de este tipo de buques”.

Fragata "Blas de Lezo"
Fragata "Blas de Lezo" Armada

A bordo, 185 efectivos de dotación y una Unidad Aérea Embarcada, compuesta por un helicóptero SH-60B de la 10ª Escuadrilla de Aeronaves y controladores del Grupo Aéreo Embarcado de la Flotilla de Aeronaves.

La “Blas de Lezo” es la tercera de las cinco fragatas de la clase “Álvaro de Bazán” (F-100), las cuales destacan por su capacidad antiaérea y de mando y control, como buque de mando. Para ello, disponen del Sistema de Combate AEGIS que, junto al radar multifunción SPY 1-D asociado, le proporcionan una gran capacidad de detección, incluso en aguas costeras, así como la potencia de fuego necesaria.

El antecedente de la “Méndez Núñez”

El pasado mes de mayo, el Ministerio de Defensa ordenó a la fragata “Méndez Núñez” que abandonara el Grupo de Combate de Estados Unidos en el que estaba desplegada como escolta del portaaviones «Abraham Lincoln». En principio se trataba de un despliegue conjunto de adiestramiento en el que el buque español aprovecharía para dar la vuelta al mundo. Pero la situación cambió cuando se encontraban cerca del Golfo Pérsico debido a un aumento de la tensión entre EE UU e Irán.
En ese momento, ante la posibilidad de una acción de combate por parte de EE UU, Robles optó por retirar a la fragata española, que continuó en solitario su despliegue. Según dijo, la decisión de apartar a la “Méndez Núñez” no fue una decisión política, sino “un problema puramente técnico y militar” al haberse modificado el plan inicial.