Sánchez el superviviente

El presidente tiene una baza guardada debajo de la manga, la de los indultos a los presos independentistas a cambio de apoyo en votaciones que le puedan hacer falta.

La oportunidad que brinda la canibalización que se está autoinfligiendo el independentismo catalán no debería desaprovecharse. Un grupo de los antiguos CIU, capitaneado por Marta Pascal, el Partit Nacionalista de Catalunya, que tiene como vocación jugar a ser el PNV catalán.

Por otra parte, Puigdemont está decidido a crear otra formación política también al margen de PDeCAT, enfadados por la negativa del partido de autodisolverse y refundar JxCAT. Los que se quedan en la formación no saben bien por dónde tirar, de manera que puede haber 4 ó 5 fuerzas políticas que compitan por el voto independentista en las próximas elecciones.

Junqueras, por su parte, quiere dejar tierra quemada entre él y Pedro Sánchez. Afortunadamente, en este caso, el líder socialista ha sido fiel a su tradición de no cumplir lo que compromete y los últimos acercamientos con Inés Arrimadas han marcado el cambio de estrategia de los independentistas de Esquerra.

ERC tiene difícil justificar ante su público el apoyo dado a los socialistas desde la moción de censura, pero, por otra parte, es peor aparecer como un ingenuo engañado, a Pujol nunca le engañaron en Madrid, más bien al revés.

Para comprender la estrategia de Sánchez hay que estar pendiente de las conclusiones que saque de los estudios demoscópicos. De momento sabe que la fractura en la derecha, con la irrupción de Vox en territorios en los que el Partido Popular obtenía suficientes diputados como para compensar los desastres electorales en Cataluña y Euskadi, le da tranquilidad al líder socialista.

El juego de Ciudadanos, despegándose de Pablo Casado, tiene un doble efecto: por una parte, radicaliza al PP y, por otra, modera al PSOE e incluso favorece que capte algún votante centrista.

La estrategia popular se centra en esperar el desgaste que sufrirá el gobierno entre la crisis sanitaria y la económica, sin reflexionar que aunque esto ocurriese, Casado seguiría con los mismos votos porque solo es capaz de ocupar el espacio que le van dejando en cada momento Abascal y Arrimadas.

En realidad, lo que sí puede ocurrir es una catástrofe en ambos lados y que en las próximas elecciones todos queden en una horquilla más estrecha, todo dependerá de cómo gestionen el futuro inmediato.

Si las expectativas de recuperación económica se empiezan a imponer a final de año, de cara al 2021 y los rebrotes de la epidemia son gestionados mejor que en marzo y abril, el daño para el gobierno será menor.

Si, por el contrario, como todo apunta, las previsiones o no mejoran o empeoran, Sánchez comenzará a hacer todo lo que no debe para sobrevivir en Moncloa. Tiene una baza guardada debajo de la manga, la de los indultos a los presos independentistas a cambio de apoyo en votaciones que le puedan hacer falta.

Un desastre porque el independentismo está explosionando internamente y darles protagonismo sería como aplicarles puntos de sutura y vitaminas. Claro que Casado ni está ni se le espera, si algo así sucede copiará la consigna de Vox para actuar.