Cayetana Álvarez de Toledo busca condicionar la oposición de Casado

El PP subraya que su lista fue la que se dejó más votos en las generales. La ex portavoz usa sus «satélites» para condicionar la oposición del PP como hizo con Rajoy

El PP ha vuelto a tropezar en la misma piedra por segunda vez. Primero lo hizo con Mariano Rajoy. Y ahora, con Pablo Casado. La «piedra» es Cayetana Álvarez de Toledo, que está siguiendo el mismo procedimiento que utilizó en la etapa de Rajoy para convertir su cese como portavoz parlamentaria en una supuesta guerra ideológica y utilizar sus apoyos externos, los mismos que en la etapa de Rajoy, para desestabilizar internamente al PP y condicionar desde fuera la oposición de Casado. El juego del PP «blando» y «traidor» a las esencias frente al que ella se reivindica como la garante de la naturaleza pura ideológica de la derecha liberal. Para ello se sirve de las mismas cajas de resonancia externas que ya se activaron en su anterior pulso al PP.

La gran diferencia respecto a entonces es que ahora Álvarez de Toledo está fuera del partido y no tiene ningún apoyo en las estructuras orgánicas de la formación ni tampoco hay corrientes internas que se identifiquen con ella. En la etapa de Rajoy soplaba con el viento a favor de lo que todavía representaban dirigentes de «peso» como Ángel Acebes o Eduardo Zaplana. En esta etapa de Casado sólo tenía el apoyo de una parte de Génova. De hecho, su nombramiento se produjo contra el parecer de la mayoría del partido, que advirtió a Casado de que estaba promocionando a quien ya actuó en el pasado de «manera desleal» contra las siglas.

A pesar de no tener apoyos internos, sí sigue teniendo capacidad de desestabilización por el efecto de sus «satélites» en el electorado más a la derecha, y en el que Casado se juega su pulso con Vox. La ex portavoz es, en ese sentido, una bomba de relojería para el PP por su habilidad para convertir en un relato ideológico la pérdida de confianza de Génova. Casado aseguró ayer, en su primera entrevista televisiva de este nuevo curso, con Susanna Griso en el programa «Espejo Público» de Antena 3, que Álvarez de Toledo puede ejercer su libertad «sin necesidad de hacer valoraciones que vayan en contra de la estrategia del PP». «Con la que está cayendo no tengo intención de dedicar ni un minuto a hablar de cuestiones internas del partido. Libres somos todos y ella lleva diez años de diputada y siempre ha ejercido su libertad», añadió.

El PP no puede presumir de buenos resultados electorales en el acumulado de todas las últimas citas con las urnas, pero el balance de la aportación personal de Álvarez de Toledo tampoco puede ser «más ruinoso». Ese balance confirma así las advertencias y críticas internas a su ascenso meteórico dentro de la formación en la nueva etapa que los populares abrieron tras el congreso de la sucesión de Rajoy. La lista que encabezó por Barcelona fue la que sufrió «una mayor pérdida de votos de todas las listas en esas elecciones». «Sólo retuvo el 44 por ciento de los votos, una pérdida 12 puntos superior a la media nacional», como ahora echan cuentas en el PP. La votaron 156.000 barceloneses, pero perdió el voto de 201.000 electores, que apostaron por el PP tres años antes, a pesar de crecer la participación en más de 50.000 votos. Perdió 6 de cada 10 votos», subrayan en las filas populares.

Desde el PP también destacan ahora que a lo largo de la campaña el apoyo al PP en Cataluña fue descendiendo hasta el punto de perder cinco de los seis escaños de las anteriores elecciones. «Hay que remontarse a los años 70 para ver un resultado tan pobre del PP en esa comunidad. Desde 1982 nunca bajamos de los 4 escaños, llegando a 11 y 12 en las mayorías absolutas de 2011 y 2000, respectivamente».

«En la repetición de noviembre, el PP recuperó en toda España 23 escaños que había perdido en abril, gracias a una campaña en la que volvieron a primar las propuestas de soluciones para los problemas de los votantes sobre la provocación y el insulto. En esa cita, la lista de Cayetana obtuvo sólo un 30 por ciento más de votos que Ciudadanos en Barcelona, nuevamente la peor ratio del partido, que obtuvo de media un 300 por cien más de votos que Cs». Por cierto, en esas elecciones la circunscripción que mejor comportamiento tuvo respecto al listón de 2016 fue La Rioja, y si el PP recuerda ahora esto no es por casualidad sino para apoyar el nombramiento de Cuca Gamarra como nueva portavoz parlamentaria, ya que ella fue quien encabezó esa candidatura

En el resumen que hace ahora el PP del «negro» balance de Álvarez de Toledo se incluye la referencia al hecho de que los tres senadores de su propio partido obtuvieron más votos que ella, «incluso el senador menos votado la superó en más de 5.000 votos, algo inédito en Barcelona y en el resto de provincias».

«En Castelldefels, un mes después de las elecciones generales de abril, la lista del PP encabezada por Manuel Reyes a las elecciones municipales cuadriplicó los resultados de abril: 29 por ciento frente al 7 por ciento, y volvió a convertirse en la candidatura ganadora». El que fuera alcalde de esa ciudad de Barcelona es el número tres en la lista del PP al Congreso y sería el sustituto de Álvarez de Toledo en el caso de que abandonara finalmente el acta.