«La presencia del ausente»

Mucho se ha teorizado en la Filosofía y en las artes plásticas y literarias acerca de «la presencia de lo ausente», que ayer en Barcelona se hizo asistencia viva en SM el Rey Felipe VI, Conde de Barcelona, vetado en la propia Cuidad Condal por el Gobierno para presidir la solemne y habitual ceremonia de entrega de despachos a los nuevos jueces.

Es muy grave que ese desaire al Rey y al Poder Judicial se produzca para complacer a los socios separatistas de Sánchez e Iglesias; unos fugados, otros en prisión por sedición, y con Torra a la espera de la inhabilitación por desobediencia. El común denominador de todas esas situaciones judiciales personales es huir de la justicia o violar la ley estando ello acreditado por los tribunales y jueces correspondientes.

El Rey es el Jefe de nuestro Estado democrático y de derecho, en cuyo nombre se administra la justicia según el artículo 117 de la Constitución, y es totalmente inadmisible que se subordine la dignidad del mismo Estado de derecho a las conveniencias políticas de quienes se encuentran en rebeldía o condenados por dicha justicia.

Todos los miembros del Gobierno, con Sánchez a la cabeza, han prometido «cumplir y hacer cumplir la CE con lealtad al Rey», y lo sucedido ayer no puede pasar sin consecuencias. Aunque solo sea para evitar que vuelva a producirse.

No es ajeno a este grave episodio el acoso a la Corona por parte de Podemos –desde el Gobierno– y sus aliados de ERC y Bildu, que promueven una Tercera República plurinacional y bolivariana.