Las dos almas de los socialistas: entre Monarquía y República

Tradicionalmente los líderes del PSOE han dejado de lado sus valores republicanos para defender al Rey

Cuando Pedro Sánchez apenas era un tímido aspirante a la Secretaría General del PSOE se recorrió todas las agrupaciones socialistas con el puño en alto. Tras ganar las primarias pregonaba sin ambages: «Yo soy republicano». Un sentimiento que ha ido modulando a medida que ha ido adquiriendo responsabilidades y que ha acabado derivando en una defensa constitucional de la institución monárquica cuando ha llegado al Gobierno, aunque esto le haya generado incluso «una gran bronca» con su socio de coalición, Unidas Podemos. En Moncloa se gestionó la salida del Rey emérito directamente con Zarzuela, por parte del núcleo más duro del presidente, para evitar así que hubiera cualquier filtración. Una operación sin fisuras que se gestó a espaldas de Pablo Iglesias. Sin embargo, y aunque las relaciones se hayan enrarecido a cuenta de la ausencia del Rey en Barcelona, los socialistas mantienen su «defensa» de la institución.

Esta conversión del Sánchez republicano al Sánchez hombre de Estado que respalda la Monarquía no ha sido exclusiva del ahora jefe del Ejecutivo, sino que ha sido un proceso de transición por el que han pasado antes que él otros líderes socialistas como Alfredo Pérez Rubalcaba o Felipe González. Y lo han hecho, a pesar de que el PSOE se haya definido como una formación de «valores republicanos».

También el predecesor de Sánchez al frente de la Secretaría General tuvo su momento de apoyar a la Monarquía y cumplió. Era mayo 2014, los socialistas habían vuelto a romper su suelo histórico de votos en las europeas. La candidata era Elena Valenciano, pero Alfredo Pérez Rubalcaba asumió el fracaso como propio y decidió retirarse y dar paso a un nuevo liderazgo. No lo hizo inmediatamente. Aplazó su marcha porque Don Juan Carlos tenía previsto abdicar apenas un mes después, era uno de los pocos que conocía esta información y prefirió pilotar la transición monárquica a Felipe VI con las riendas del PSOE a dejarlo huérfano de liderazgo en un momento tan delicado. Los monárquicos lo califican como su «último servicio a España, al sistema Constitucional y a la Corona», pues fue capaz de controlar la pulsión republicana de algunos socialistas y convencerles de que lo que tocaba era respaldar la ley de abdicación y facilitar la sucesión a Felipe VI.

En la misma línea, el ex presidente Felipe González se ha referido esta semana a una defensa del sistema constitucional. «Esta Monarquía, que yo califiqué de republicana y que tiene un comportamiento de presidencia que no gobierna y es representativa, la prefiero a una republiqueta como la que algunos pretenden, de estas que llaman plurinacionales y con derechos de autodeterminación», remarcó. Un nuevo torpedo a la línea de flotación del Gobierno de coalición y, en concreto, a los socios de Unidas Podemos. Sánchez también ha intentado poner tope a estas ansias republicanas de Iglesias en el Consejo de Ministros, asegurando que se trata de una Monarquía Constitucional que consagra la Constitución y que, como tal, ésta tiene que cumplirse en todos sus artículos. En Moncloa creen que las declaraciones altisonantes de los morados solo persiguen marcar perfil, conscientes de que la posición fijada por el Gobierno es de defensa de la institución.

Sin embargo, esta línea marcada por el Ejecutivo no solo crea tensiones dentro de la coalición, sino también dentro del partido socialista, donde su rama juvenil; las Juventudes Socialistas han reivindicado en los últimos días la vía republicana. «JSE es una organización estatutariamente republicana que ha venido defendiendo el modelo de república desde hace décadas y que aspira al establecimiento de este modelo de estado», señaló la organización liderada por Omar Anguita, diputado y miembro de la Ejecutiva Federal, en un comunicado.