Los guardias civiles tiroteados por el “Rambo de Requena” dicen a la juez que les disparó a matar

Los agentes declaran que el investigado les tendió una “emboscada premeditada” y les atacó por sorpresa cuando trataron de identificarle

La Guardia Civil puso en marcha un amplio operativo en las inmediaciones de Andorra (Teruel) para detener al "Rambo de Requena"Guardia Civíl

Los dos guardias civiles que el pasado junio trataron de detener en Muniesa (Teruel) al conocido como “Rambo de Requena” -que era buscado por las Fuerzas de Seguridad tras dejar tras de sí un reguero de robos violentos en la Comunidad Valenciana- han declarado a la juez de Calamocha que investiga los hechos que Pedro Lozano intentó matarles a tiros de forma premeditada al tratar de identificarle.

En su declaración como testigos, los agentes han asegurado a la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de la citada localidad turolense, Isabel Aliaga, que el hombre les tendió una “emboscada premeditada” de forma consciente para acabar con sus vidas, disparándoles “a la cabeza, de forma sorpresiva y con ventaja” y tratando de agarrar a uno de ellos por la espalda cuando estaba protegiendo a su compañero, lo que le causó graves lesiones en un brazo al intentar protegerse.

El agente herido tuvo que ser trasladado en helicóptero al hospital Miguel Servet de Zaragoza, al mismo centro al que sería trasladado horas después el propio detenido tras ser finalmente reducido de un disparo en la pierna en un paraje del término municipal de la localidad turolense de Andorra. Los agentes que lo arrestaron también declararán ante la instructora en esta causa.

Para el letrado Jorge Piedrafita, que ejerce la acusación en el procedimiento en defensa de los dos guardias civiles, sus testimonios acreditan “de forma nítida que el investigado de forma consciente y en plenas facultades, al verse detectado y para eludir la detención, de forma premeditada emboscó a los agentes”.

El abogado ha asegurado que el “Rambo de Requena” usó “munición modificada” para asegurar su objetivo y que solo “la pericia profesional” de los guardias civiles, “que estuvieron a punto de perder la vida”, lo evitó, obligándole a huir “y evitando así riesgo a la ciudadanía”.

La acusación imputa al investigado dos delitos de asesinato en grado de tentativa, tenencia ilícita de armas, robo y daños.