Decenas de mafias controlan la inmigración ilegal hacia Canarias

Las Fuerzas de Seguridad confían en la colaboración de Marruecos para desmantelarlas

Fachada y balcones del hotel Waikiki donde han acogido a decenas de inmigrantes para aliviar la saturación del muelle de Arguineguín Europa Press 19/11/2020Europa Press Europa Press

Sin la colaboración de Marruecos es imposible acabar con las mafias que trafican con seres humanos desde sus costas en dirección a las Islas Canarias. El número de estos grupos delictivos, algunos de cuyos integrantes están identificados, ha crecido por las sustancias ganancias que obtienen, según expertos en la materia consultados por LA RAZÓN.

Entre los que en las últimas semanas llegan al archipiélago para entrar ilegalmente España hay numerosos marroquíes, sobre todo jóvenes, que se embarcan en distintos puntos de la costa tras pagar, o comprometerse a hacerlo, una cantidad que oscila entre los 1.500 y los 2.000 euros.

Tal y como adelantó este periódico, diversas investigaciones realizadas por las Fuerzas de Seguridad han acreditado que las mafias disponen de infraestructura, no sólo en la costa marroquí sino también en el archipiélago.

El resultado de esas pesquisas ha sido comunicado a las autoridades del vecino país para que traten de desmantelar las estructuras de esas mafias y detener a sus integrantes. Dentro del espíritu de colaboración entre ambas naciones, que se ha puesto de manifiesto de manera especial en el campo de la lucha contra el yihadismo, no se tienen dudas de que, cuando sea posible, esa labor de desarticulación se llevará a cabo. La visita que hoy realiza a Rabat el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, permitirá reforzar dichos lazos de colaboración.

Los miembros de estas mafias cuentan ya con un tejido de apoyos y viviendas que les permite ocultarse y mantener escondidos a los que, tras pagar o comprometerse a hacerlo, van a realizar el viaje a Canarias. Sólo se acercan a la costa en el momento de la partida.

Esta forma de actuación clandestina ha provocado que hayan surgido grupos de supuestos “facilitadores” de los viajes al archipiélago que, una vez cobrado el dinero, desaparecen sin dejar rastro o manifiestan que alguien les ha robado la embarcación o embarcaciones que iban a utilizar.

La reacción de las víctimas, a las que les cuesta mucho reunir las cantidades exigidas, es de una gran indignación, con el consiguiente problema social en un territorio que se encuentra en una situación de seguridad especial, tras la declaración de guerra contra marruecos por parte del Frente Polisario.

Esta circunstancia, según admiten los expertos, puede haber detraído efectivos para luchar contra la inmigración ilegal, pero también es cierto es que el problema lleva ya varios meses creciendo, antes de que se produjera la declaración de los saharaouis.

Las mafias no actúan sólo en Marruecos, sino que están presentes en Mauritania y Senegal, entre otros países. Conforme se baja por la costa hacia el sur, el precio de los “pasajes” desciende, por la mayor dificultad que entraña el viaje. En Mauritania oscila entre los 900 y los 1.000 euros; y en Senegal, cifras similares.

El modus operandi es siempre el mismo: los captadores son los que se ponen en contacto con los decididos a emprender la travesía; lugares de ocultamiento; pilotos para los cayucos y embarcaciones similares. Y en la cúpula, los jefes ce las mafias, algunas de las cuales, insisten las fuentes, tienen conexiones en Canarias.

Por las investigaciones realizadas, se ha descartado, al menos hasta el momento, la existencia de buques nodriza que trasladarías a gran número de inmigrantes y desde los que se lanzarían las barcazas para que tuvieran que recorrer menor distancia por el mar hasta llegar a Canarias, con el consiguiente peligro que conlleva este tipo de travesías.

Dado que la mayoría de los inmigrantes encuentran indocumentados, preocupa el hecho de que, entre los que se lanzan a la aventura en busca de trabajo y de una vida mejor, con el fin de poder mandar dinero a sus familias en los países de origen, se cuelen delincuentes e incluso terroristas yihadistas. No sería la primera vez y Europa tienen una triste experiencia al respecto, la última con ocasión del atentado perpetrado por un terrorista en la basílica de Niza.

Otro asunto que preocupa es el efecto llamada que el alojamiento de algunos inmigrantes en hoteles de lujo y con la entrega de una cantidad diaria para sus gastos. De hecho, al desembarcar, algunos piden que se les lleva directamente al “hotel” y no a un campamento.