Inminente puesta en libertad de Francisco Múgica, “Pakito”, cabecilla “militar” de la ETA más sanguinaria

Su excarcelación puede coincidir con el aniversario del atentado contra el cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, ordenado por la cúpula de la que formaba parte el terrorista

Múgica Garmendia estaba preso en España desde el año 2000 cuando fue entregado por Francia.
Múgica Garmendia estaba preso en España desde el año 2000 cuando fue entregado por Francia.

Es inminente la puesta en libertad del que fuera jefe del “aparato militar” de ETA, Francisco Mígica, “Pakito”, miembro del colectivo “Artapalo”, la cúpula más sanguinaria de la banda criminal, según han in formado a LA RAZÓN fuentes solventes. La excarcelación se puede producir en el aniversario del atentado contra el cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, acción criminal ordenada por esa dirección de la organización criminal y que causo 11 víctimas mortales, cinco de ellos niños.

Este individuo cumple condena en la cárcel de Zuera, (Zaragoza) y fue detenido, en marzo de 1992, en Bidart (Francia) en una operación dirigida por el entonces teniente coronel de la Guardia Civil, Enrique Rodríguez Galindo, al frente de un equipo del cuartel de Inchaurrondo.

El que fuera jefe del “comando Argala”, Henri Parot, autor de la matanza de Zaragoza, implicó directamente a “Pakito” en los preparativos del atentado. El terrorista confesó que cuando cometió otro atentado en Zaragoza, en este caso contra un autobús militar, vio una serie de coches de la Guardia Civil que estaban aparcados en la Avenida de Cataluña (se trataba de comprobar una información que les habían dado en Francia). Consideraron que «era factible llevar una acción por lo que se lo comunicaron a Paco (Francisco Múgica Garmendia).

Pasado algún tiempo, este cabecilla «nos le ordenó llevar a cabo la acción criminal contra el acuartelamiento. “Nos trasladamos a Zaragoza para adquirir los datos suficientes sobre su vigilancia, lugar donde dejar el coche bomba y buscar los itinerarios de retirada. Esta misión la realizamos en un solo día».

De regreso a Francia, se reunió todo el «comando» con «Paco» y deciden colocar el coche bomba, «aunque sabíamos que podíamos causar víctimas civiles». Múgica, un terrorista sanguinario donde los haya, dijo que ya se había advertido a la Guardia Civil de que si sus familiares vivían con ellos también eran objetivos, por lo que debían estar fuera de los cuarteles.

Los etarras franceses utilizaban sus coches particulares, con matrícula gala, para llegar a las ciudades donde iban a atentar con el fin de no tener problemas en controles. En la zona industrial de Zaragoza recogieron el Renault 18 con el que iban a cometer la acción criminal y un Peugeot 205 para la huida. «Paco nos dio las llaves, como siempre etiquetadas con la matrícula, modelo y color». También les entregó un croquis de unos zulos, cerca del Ebro, donde, en varios bidones, estaban escondidos 50 kilos de amonal.

Francisco Mujika Garmendia nació en Villafranca de Ordizia, Guipúzcoa, 19 de noviembre de 1953. Fue dirigente de ETA entre 1987 y 1992, periodo en el que se cometieron los atentados con mayor número de víctimas, como el citado de Zaragoza, el de Hipercor en Barcelona y el cuartel de la Guardia Civil en Vich. La Audiencia Nacional le condenó a 2.354 años de cárcel por la acción criminal de la capital maña.

Se le atribuye haber participado en los preparativos de la “operación Ogro” que culminó con el asesinato del entonces presidente del Gobierno, almirante Carrero Blanco, de su escolta y de su chófer. Se le acusa, junto con Miguel Ángel Apalategui, “Apala”, de la desaparición del también dirigente Moreno Bergareche, “Pertur”. La justificación del secuestro y previsible asesinato estaba en que este individuo optaba por las vías políticas y no las terroristas.

Tras la desaparición de la rama “político militar” de ETA, se integró en la “militar”. se le imputó el secuestro y asesinato del industrial Javier Ybarra. Tras huir a Francia, se dedicó a labores organizativas hasta llegar a la cúpula de la banda.

Su detención, en marzo de 1992, en la operación “Broma-Queso”, propiciada por la Guardia Civil, supuso uno de los logros más importantes de lka lucha antiterrorista. Meses de trabajo de cientos de guardias civiles al mando de Galindo consiguieron centrar al colectivo “Artapalo” en el caserío “Xilocan” de Bidart, “Pakito” estaba acompañado de los otros dos cabecillas: José Arregui Erostarbe, “Fiti”; y José Luis Álvarez Santacristina, “Txelis”.

En junio de 1997, los tres fueron condenados en Francia a diez años de cárcel. Fue extraditado a España en 2003.