Juan Carlos Quer, sobre el segundo grado de Abuín: “Me chirría los oídos. Me duele. Pero estaré vigilante”

El padre de Diana Quer critica la premura con la que Instituciones Penitenciarias ha premiado el buen comportamiento del asesino de su hija

"El Chicle" sonríe en un momento de la reconstrucción del crimen de Diana Quer
"El Chicle" sonríe en un momento de la reconstrucción del crimen de Diana QuerArchivo

“Le han dado la progresión de primer a segundo grado solo en base al buen comportamiento. Y claro que lo tendrá: esta gente es muy cobarde en el ámbito carcelario, solo son valientes con las niñas y en la calle; con los hombres no”. Así reacciona el padre de Diana Quer, la joven agredida sexualmente y asesinada en verano de 2016 en Galicia, ante la progresión concedida a José Enrique Abuín, condenado por este macabro crimen a Prisión Permanente Revisable (PPR). La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias decidió la semana pasada conceder el segundo grado a Abuín, que cumple condena en la prisión de Mansilla de las Mulas (León) desde que fue detenido en diciembre de 2017. Según informó el “Diario de León”, pese a que podría solicitar sus primeros permisos al abandonar el primer grado, al haber sido condenado a prisión permanente, no será hasta que cumpla ocho años de prisión efectiva (serían quince si su prisión permanente lo hubiese sido por actos de terrorismo) cuando pueda comenzar a pedir permisos. Y esto será dentro de cinco años, ya que empezó a cumplir prisión preventiva desde enero de 2018. “Una cosa es que los pida y otra que se los den”, recuerda el padre de la víctima. “La gravedad del delito que cometió y la peligrosidad de este sujeto en la calle harán muy difícil que se los concedan. O espero que así sea, yo estaré pendiente”, advierte.

Juicio por asesinato de Diana Quer
El padre de Diana Quer, Juan Carlos Quer acompañado por su hija, Valeria QuerXOÁN REYEFE

Y es que, Juan Carlos recuerda la cantidad de casos en los que este perfil de internos reinciden durante sus permisos penitenciarios, concedidos en virtud de buenos comportamientos y con el aval de los jueces de vigilancia penitenciaria. “Al final quienes pagan los actos de este tipo de individuos no son los jueces que conceden los permisos, sino las niñas”, sostiene. Y es que el “legado de Diana”, siempre ha defendido su padre, es precisamente que Abuín e individuos similares a él, no puedan pisar la calle.

“A las víctimas no nos informan”

Juan Carlos reconoce que se enteró por la Prensa de la decisión de Prisiones -organismo dependiente del Ministerio del Interior-: “A las víctimas no nos informan de este tipo de cuestiones”. Y reconoce que le descolocó la “premura” con la que el asesino de su hija ha sido beneficiado con esta progresión, aunque entraba “dentro de lo previsto”: “Me chirría los oídos. Me duele. Pero estaré vigilante”, advierte.

Diana Quer fue agredida sexualmente y asesinada el 22 de agosto de 2016 en una nave de Asados
Diana Quer fue agredida sexualmente y asesinada el 22 de agosto de 2016 en una nave de Asados

La abogada de “El Chicle”, Fernanda Álvarez, no consiguió que el Tribunal Supremo revisara su condena y desestimó el recurso contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, dictada en junio. Esta confirmaba, a su vez, la acordada por un Tribunal del Jurado de la Audiencia Provincial de A Coruña en diciembre de 2019, cuando condenaron a Abuín por agresión sexual previa al asesinato: una de las circunstancias que tienen que darse para ser condenado a prisión permanente. El jurado consideró probado que “El Chicle” raptó a Diana en A Pobra do Caramiñal con el único propósito del ánimo sexual. La metió en su coche y la llevó hasta una nave abandonada en Asados, a pocos metros de su casa. Allí la desnudó, agredió sexualmente y la asesinó estrangulándola con una brida para luego tirar su cuerpo a un pozo en esa misma nave. A los pocos días regresó para asegurarse de que el cadáver no había emergido pero sí lo había hecho: el tipo de larvas encontradas en su cadáver indicaban sin ninguna duda, según explicó una entomóloga durante el juicio, que el cuerpo no había estado sumergido durante unos 20 días después de la muerte. Ese día sí la lastró bien y la hundió. 500 días después fue rescatada por unos buzos de la Guardia Civil.