Análisis del discurso de Felipe VI: “Un discurso tan relevante como el del 3 de octubre”

LA RAZÓN analiza con cuatro expertos las palabras que pronunció ayer el Monarca en el 40 aniversario del Golpe fallido de Estado

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Felipe VI pronunció en el Congreso de los Diputados un discurso con motivo de la conmemoración del 40 aniversario del intento de golpe de Estado del 23-F, en el que ensalzó la “firmeza” con la que su padre respondió a la intentona golpista e hizo una rotunda Defensa de la necesidad de proteger y preservar la democracia porque “es un bien delicado”.

Según los analistas consultados por LA RAZÓN, “el Rey pareció no encontrarse cómodo”, aún así, aprovechó para presentar la vacuna contra el virus de los golpes de Estado: el respeto a las Instituciones. Realizó un discurso equiparable al que pronunció el 3 de octubre de 2017, tras la Declaración Unilateral de Independencia del Parlament de Cataluña.

La «firmeza» que salvó la Democracia

José Apezarena (Periodista y escritor)

La Democracia sobrevivió gracias a la firmeza y autoridad del Rey Juan Carlos I. Lo dijo con rotundidad Felipe VI ayer. Un acto quizá demasiado cauto y que de entrada salvó la sólida intervención de Batet. Felipe VI, que acudió sin la Reina y sin la Princesa, pareció no encontrarse cómodo. Tal vez también por la elusiva presencia de un Iglesias que al final no tuvo la cortesía elemental de aplaudir. Y, por no darle, al Rey ni le acercaron un vaso de agua que aliviara una ligera ronquera. No podía dejar de citar a su padre y de destacar el papel decisivo en la desarticulación de la intentona. Porque fue testigo privilegiado en La Zarzuela, cuando le mantuvieron despierto para que aprendiera, en palabras de Juan Carlos I, «cómo se desmonta un golpe de Estado». Y porque se siente orgulloso de su actuación. El reconocimiento era cuestión de realidad histórica y de justicia.

Una figura «intrínsecamente unida a la Constitución»

Verónica Fumanal (Presidenta de la Asociación de Comunicación Política)

En esta parte del discurso lo que ha querido es vincular su figura a la Constitución, es decir, su imagen está intrínsecamente unida al papel de la Carta Magna que regula absolutamente cuáles son sus funciones. Por lo tanto, lo que ha querido hacer en un día en el que se conmemora el intento más frontal de ataque que hemos tenido a la democracia y a la Constitución es vincularse como el mayor defensor de la unidad de España, de la Constitución y por lo tanto del sistema de garantías democráticas que tenemos hoy en día. Reivindica su papel activo en el famoso discurso de octubre de 2017. Su figura, no su persona, dice, cohesiona a los españoles en tanto en cuanto el artículo 2 de la Constitución dice que el Rey es el garante de la unidad y de la soberanía del Estado español. Luego, obviamente como todo, la Constitución es discutida y discutible.

La «vacuna» contra el golpe

Abel Hernández (Periodista y escritor)

El Rey ha aprovechado la ocasión para presentar la vacuna contra el virus de los golpes de Estado, tan presente en la moderna historia de España. El remedio, que resultó eficaz en el ataque frustrado del 23-F, está a la vista de todo el que no esté obnubilado por falsos populismos y pulsiones antidemocráticas: rechazo del pueblo y de las instituciones a la ruptura del marco constitucional y «la honda convicción democrática de los parlamentarios y miembros del Gobierno». Así se superó hace cuarenta años la peligrosa prueba y esa es la única fórmula para hacer frente a las amenazas que se observan en el horizonte ahora mismo. A los miembros del Gobierno y a los representantes del pueblo se les exige lealtad a la Constitución. El Rey sabe bien por qué lo dice.

Proteger la Democracia

Fernando Rayón (Escritor, historiador y periodista)

Puede parecer un término un tanto vago y general. Los españoles tenemos muchas preocupaciones últimamente. Tantas, que casi hemos dejado de lado otras cuestiones que quizá nos pasen factura en los próximos meses. Y claro, viene Felipe VI y nos recuerda que hay que proteger la Democracia porque «es un bien delicado que precisa del mayor cuidado y de un respeto y dedicación permanente por parte de todos». No suelen ser gratuitas las palabras del Rey en los últimos discursos. Y si se refiere a la Democracia en estos términos es porque ve y constata situaciones que le obligan a decirlo. Su argumento es impecable: porque se ponen «en peligro los derechos y libertades de los ciudadanos». Proteger la Democracia es proteger a los ciudadanos. Por eso también criticarla es hacer daño a los españoles.