Críticos piden a Iglesias su dimisión si fracasa el 4-M

Creen que deberá adelantar Vistalegre si la formación morada queda por detrás de Más Madrid, como vaticinan las encuestas

El candidato de Unidas Podemos a la Presidencia de la Comunidad, Pablo Iglesias, megáfono en mano, se dirige al público asistente a un acto del partido en el Polideportivo municipal Cerro Buenavista de Getafe
El candidato de Unidas Podemos a la Presidencia de la Comunidad, Pablo Iglesias, megáfono en mano, se dirige al público asistente a un acto del partido en el Polideportivo municipal Cerro Buenavista de GetafeA.OrtegaEUROPA PRESS/EFE

«Hay partido todavía», es la máxima que se repite una y otra vez en el cuartel general de Unidas Podemos en la Comunidad de Madrid. De cara al próximo martes, los morados ven posible un gobierno de izquierdas en la Puerta del Sol. Sus encuestas internas siguen al alza, enmarcándoles en la tercera plaza política, a pesar de que el resto de sondeos demoscópicos privados le asignen entre la cuarta fuerza, disputando con Vox el encuadre final.

El optimismo en Unidas Podemos se basa en que es precisamente el partido de Santiago Abascal quien ha revitalizado su campaña, que empezó un poco floja a pesar del salto del ex vicepresidente Pablo Iglesias a la arena madrileña. Creen en la formación que el factor movilizador se activó la pasada semana tras el tenso debate en la Cadena Ser y fían la participación a su remontada en las urnas. A pesar de que las encuestas sitúan a su principal partido competidor en la izquierda, Más Madrid, como tercera fuerza, los morados ven un indicador movilizador que les suma y fían su resultado a la campaña desplegada inundada de propuestas y dirigida, principalmente, a los principales barrios obreros. De hecho, los últimos actos de esta semana han tenido lugar en Getafe, Tetuán o Leganés, entre otros, distritos o barrios humildes en los que los morados ven seguro el voto de izquierdas el próximo martes.

Sin embargo, existe ya un sector crítico desde hace tiempo con la dirección nacional, que ve que el cambio de campaña que ha intentado Pablo Iglesias, –primero centrado en las propuestas y en no confrontar con los rivales a la izquierda, y ahora, dedicado a la agitación entre bloques bajo el mantra fascismo o antifascismo– no suma rédito electoral entre el votante de izquierdas. De hecho, ex dirigentes morados que no se han desvinculado definitivamente de la vida del partido reconocen a LA RAZÓN que sí Iglesias no logra dar la vuelta a las encuestas y situarse por encima de Más Madrid, debería «dar un paso atrás de inmediato», es decir, dejar la secretaría general.

Unos plazos que chocan de facto con el planteamiento que se hace Pablo Iglesias. Ayer, en una entrevista en La Sexta se comprometió a continuar liderando su formación hasta el año 2023, momento en el que debe celebrarse el Congreso refundacional del partido, el Vistalegre IV. Iglesias confirmó, además, que tras las elecciones del 4-M, si su partido no gana se quedará como diputado en la Asamblea de Madrid.

El sector crítico, asume, sin embargo, la falta de poder interno para propiciar un adelanto de la Asamblea Ciudadana Estatal con el fin de tratar de abrir el proceso de renovación de liderazgos en Podemos. Los estatutos del partido vigentes, recuerdan, son «muy duros» en este sentido, puesto que, en el caso de que una corriente quiera convocar de manera adelantada la asamblea necesita el aval de la mayoría cualificada del Consejo Ciudadano Estatal (3/5) –«difícil en una dirección de mayoría pablista», asumen–o debe pedirlo al menos un 25% de los inscritos. Estos ex dirigentes, que confirman que seguirán votando a su partido, ven sin embargo en su entorno un «efecto desilusionador con Pablo. Veo que mis amigos o familia, que en el pasado votaron a Podemos hoy están decididos a votar a Mónica García», lamentan.

El partido, sin embargo, resta importancia a la posibilidad de que Más Madrid pueda quedar por encima de ellos en la Asamblea y aseguran que el afán final no es el de liderar ese gobierno autonómico, sino el de construir una alianza de izquierdas que sume y pueda acabar con el liderazgo autonómico del PP.