Podemos no rebaja la presión y pide “por dignidad” la dimisión de Meritxell Batet

El partido asegura que fue Rodríguez quien ha decidido dejar el partido y que no se lo había comunicado previamente y redobla el choque con la presidenta del Congreso

El marcaje contra la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, continuará. Podemos, como partido independiente y no como espacio confederal, pedirá la dimisión de la máxima autoridad de la Cámara Baja “por dignidad”, una acción con la que se seguirá ahondando el choque existente entre ambos partidos del gobierno de la coalición.

Inician el lunes así volviendo a posicionar en el ojo del huracán a la presidenta del Congreso y dirigente socialista después de que ésta haya acatado la sentencia del Tribunal Supremo, que pesa sobre el ya ex diputado de Unidas Podemos, Alberto Rodríguez. Si bien el partido no presentará a título colectivo una querella contra Batet por “prevaricación”, después de conocer que Alberto Rodríguez ha desistido, el partido no cesa en su presión sobre la presidenta.

Según explican en el cuartel general morado, la querella la debía presentar el diputado concernido y era su decisión inicial y por tanto, el camino que debía seguir el partido era el de “respaldar” y “apoyar” al ya ex diputado canario, algo que continuarán haciendo ahora si en otro momento Rodríguez decide presentarla. “Es una decisión de Alberto Rodríguez. Siempre lo ha sido”, ha explicado Pablo Fernández en rueda de prensa, tras las dudas que surgen sobre la presentación de la querella como grupo confederal. Una querella que el partido confirma que conocía “toda la dirección y el grupo parlamentario al completo” cuando el viernes el partido decidió comunicarla. En ese momento, se explican fuentes del partido “nadie se posicionó en contra”, en relación a los intentos de desmarque que han ido sucediendo este fin de semana por parte de algunos ministros morados.

Ahora, tras comunicar el diputado que no presentará la querella, el partido entiende que éste “ha cambiado de estrategia jurídica”, pero Podemos continúa el choque y refrenda que Batet debe dimitir “por dignidad” al entender que lo que ha hecho el juez del Supremo Manuel Marchena como lo que ha “perpetrado” Batet al retirar el escaño al diputado morado Alberto Rodríguez “atenta contra la democracia y la separación de poderes”. Creen que es un ataque también “contra el poder legislativo, la voluntad popular y la democracia”. Siguen entendiendo que la sentencia es “injusta” y “con todas las pruebas en contra” y sustentada en “acusaciones falsas”.

La dimisión de Rodríguez

El diputado canario decidió este sábado abandonar el partido definitivamente. Fue a su llegada a Canarias cuando anunció ante un grupo de personas que llegaron para apoyarle que dejaba la política. Lo hace después de haber perdido su escaño y una vez que ya había dimitido de sus cargos orgánicos en la formación el pasado mes de mayo cuando dejó su cargo como secretario de Organización.

Una decisión que desconocía la formación morada hasta ese mismo sábado. Según explican en Podemos se enteraron por la prensa. Las citadas fuentes alejan la posibilidad de una distancia del diputado del partido y apuntan a “la presión” que se había cernido sobre el ya ex diputado en los últimos días. “Vamos a apoyar a Alberto”, zanjan.

La reforma laboral

La aplicación de la sentencia del Tribunal Supremo contra Alberto Rodríguez no es el único de los asuntos que ha hecho reventar las costuras del Gobierno de coalición en este fin de semana. La autoría de la reforma laboral va camino de convertirse en la nueva batalla entre socios, parecida a la “guerra” abierta en Moncloa cuando se discutía la aprobación de la Ley de Libertades Sexuales y ley Trans. Entonces la disputa se situó entre la vicepresidencia primera que dirigía Carmen Calvo y la ministra de Igualdad, Irene Montero.

Ahora, el liderazgo de la misma divide a la vicepresidenta primera, Nadia Calviño y la viepresidenta segunda, Yolanda Díaz. Si bien, hasta ahora, el liderazgo de la negociación con los agentes sociales lo ha llevado la líder de Unidas Podemos en Moncloa, es la vicepresidenta económica quien -según Podemos- se ha arrojado el liderazgo de la derogación en lo sucesivo. El partido morado recela de Nadia Calviño ante la preocupación de que finalmente no apoye su derogación a pesar de que “es un compromiso del presidente del Gobierno”, según recuerdan en la formación. Sin embargo, este mismo viernes, Sánchez se alejó de Díaz y respaldó a la titular de Economía y zanjó la polémica sobre las “injerencias” que denunciaba la cuota morada en Moncloa sobre Calviño. Así, la portavoz morada, Isa Serra ha asegurado este lunes que “no van a permitir” que la vicepresidenta primera y titular de Economía, Nadia Calviño, haga una “reforma laboral al servicio de la patronal”.