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El Gobierno presiona a la patronal: “La UE aceptará la reforma laboral sin el apoyo de la CEOE”

Moncloa confía en que Garamendi dirá que sí por su «buenísima relación» con Díaz

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ayer en el Senado
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ayer en el SenadoMARISCALAgencia EFE

El acuerdo, solo con los sindicatos, sobre la subida de las cotizaciones en el sistema de pensiones, es el espejo en el que se mira la parte morada del Gobierno para la reforma laboral, pero no solo. Hasta ahora el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha venido reivindicando la necesidad de que esa reforma se apruebe con el acuerdo de todos los agentes sociales, sindicatos y también patronal. Sin embargo, en el Gobierno confirman que «in extremis» también «puede ser una salida» el pacto solo con los sindicatos, porque Bruselas aceptará lo que mande el Gobierno español, y, además, porque «siempre contarán en último término con el apoyo» de la vicepresidenta del Ejecutivo, Nadia Calviño, para explicarlo y conseguir la bendición de las autoridades comunitarias. Mejor eso, empieza a escucharse en el entorno de Sánchez, que el bloqueo y no cumplir con el programa comprometido con Bruselas.

Sin acuerdo con los sindicatos el Gobierno no moverá ficha, «en ningún caso», antes intentará conseguir que Bruselas acepte mantener la reforma del Ejecutivo de Rajoy, porque tiene que limitar todo lo posible el conflicto en la calle, y la llave para eso son las centrales sindicales. En cualquier caso, después de este primer plante de la CEOE, por entender que la ultima reforma de las cotizaciones supone un «parche» que solo penalizará la creación de empleo, desde el área económica del Gobierno explican que la patronal «no quiere romper la foto final del consenso», y que su presidente, Antonio Garamendi, «quiere estar en el acuerdo». Resaltan, para justificar esta confianza en que Garamendi se sumará al pacto laboral, su «buenísima relación» con la ministra de Trabajo, la vicepresidenta Yolanda Díaz.

Así, pese al choque en pensiones, el Gobierno cree que el mismo argumento que utilizan con sus socios, «no les queda otro remedio», le servirá también para sacar adelante una reforma laboral, de mínimos, que permita pasar el examen de Bruselas. Y con las negociaciones abiertas en canal, desde el Gobierno combaten la sensación de inestabilidad creciente. Sostienen que sus socios no tienen alternativa a mantener el Gobierno de coalición, y que esto les obliga a colaborar para que España pueda cumplir con Bruselas. A cambio, lo que les prometen es «una salida de izquierdas» para esos compromisos obligados por los fondos comunitarios. «Por mas que presionen los empresarios este Gobierno aguantará hasta principios de 2024, hasta que pase el semestre de Presidencia europea. Y que cada uno cargue con sus responsabilidades. La patronal no puede quejarse de que no se les ayuda a crear empleo y, a la vez, boicotear la llegada de los fondos de los que depende la recuperación y la activación del mercado laboral». Ésta no es la única advertencia que sale desde el Gabinete de Sánchez. «Sabíamos que nunca apoyarían una reforma que se interpretara como un tanto para la ministra de Trabajo, pero ya hemos puesto en primera línea a Calviño, No tienen excusa para poner piedras en el camino».

La reforma laboral y de pensiones son dos obstáculos inmediatos en los planes del Ejecutivo de coalición. Pero si el Gobierno los supera, y con los Presupuestos ya encaminados, el problema se orientará de nuevo a la cuestión identitaria por más que Moncloa quiera ocupar los dos años de legislatura que faltan en «vender» el efecto de los fondos europeos.

Independentistas

Bildu depende de la agenda de sus «presos», que es la carta política que quiere jugar de cara a las próximas elecciones generales. Pero Esquerra resucitará la «mesa» con la condición «a priori» de que no le vale negociar solo recuperar el Estatuto que recortó el Tribunal Constitucional. Un día después del acuerdo, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, dijo ayer que «es ostensiblemente mejorable» pues cree que «no soluciona el problema de las pensiones», por lo que ha pedido al Gobierno «que no venda tanto confeti», invitándole a atender a sus propuestas para la reforma del sistema público de pensiones. Por su parte, su homólogo en el PDeCAT, Ferrán Bel, lamentó «la mala costumbre» del Gobierno de «negociar al margen» del Congreso y presentar propuestas ya cerradas, un proceder que, a su juicio, «en el tema de pensiones se está haciendo relativamente mal, en las formas y en el fondo», y eso siendo «benévolo», informa Ep.

Por su parte, el PNV, dentro de su pragmatismo, y siguiendo su propio camino, también pondrá encima de la mesa la cuestión nacional.