Sánchez y Díaz pactan derogar la reforma laboral en los términos enviados a Bruselas

El Gobierno buscará un acuerdo “justo y equilibrado” conjugando el programa de coalición con los intereses de sindicatos y empresarios para dejar atrás la temporalidad y la precariedad

Acuerdo sobre el acuerdo. Por algo hay que empezar. El Gobierno sigue enredado en el abordaje de la reforma laboral y esta mañana se ha producido una reunión en Moncloa para avanzar en el marco en el que se desarrollarán, en la recta final, las negociaciones con los agentes económicos y sociales. La cita ha durado menos de una hora y se ha saldado con un armisticio que evite seguir ahondando en el desgaste que se estaban autoinfligiendo por parte de las dos patas de la coalición. Desde el Ejecutivo sostienen que hacía falta “pararse un instante” para “recomponer” y “poner en común” todas las opiniones, para “trazar bien la metodología de los trabajos y avanzar de manera más rigurosa en el marco del diálogo social”.

Las directrices que guiarán esa negociación serán “los compromisos adquiridos tanto en el programa de coalición como en el Plan de Recuperación aprobado por el Consejo de Ministros y enviado a la Comisión Europea”. Fuentes gubernamentales aseguran que la cita “se ha producido en un clima positivo y una actitud constructiva”. Un punto de partida que lejos de suponer un avance implica quedarse en el mismo sitio para que la pelota siga rodando.

En la nota remitida por el Ejecutivo se recupera el concepto “derogación” que Pedro Sánchez había evitado deliberadamente en sus últimas comparecencias públicas, sustituyéndolo por “modernizar”. Sin embargo, desde el Gobierno aseguran que “es muy pobre” quedarse en el “debate semántico”, porque los términos de la reforma son “de fondo”.

La temporalidad y la precariedad son, junto al desempleo, las principales anomalías del mercado laboral español y estamos decididos a dejarlas atrás. Es imprescindible disponer de herramientas equilibradas en la negociación colectiva y al mismo tiempo, establecer condiciones claras para la subcontratación”, señalan las citadas fuentes. Sin embargo, desde el Ejecutivo no avanzan en los contenidos concretos, aferrándose a que “el éxito de la negociación” exige “discreción” y “por respeto” al diálogo social y sus interlocutores.

En Moncloa van a avanzar sobre la base del trabajo realizado con los agentes sociales hasta el momento por parte del ministerio de Yolanda Díaz, pero se buscará avanzar, a través del diálogo social, en “un acuerdo con todas las partes justo y equilibrado”. Esto es, sin dejar de lado a los empresarios, como pretendía la vicepresidenta segunda, si no era posible lograr un acuerdo global. “Esta voluntad es la mejor garantía de obtener una reforma duradera dentro del acuerdo establecido con la Comisión Europea en el Componente 23 del Plan de Recuperación”, aseguran desde el Ejecutivo.

“Desequilibrios de la reforma de 2012″

El objetivo del Gobierno es “construir un nuevo modelo de relaciones laborales para el siglo XXI que acompañe el proceso de modernización de la economía gracias a los fondos europeos, a través del diálogo social” y aseguran que están avanzando en esta dirección “cumpliendo con la palabra dada”. Para ello, se explica que se buscará aprobar, antes de que acabe 2021, “una legislación laboral moderna que revise los desequilibrios de la reforma de 2012 y deje atrás los problemas estructurales de nuestro mercado de trabajo, continuando con la senda que ya hemos iniciado con la derogación del artículo 52.d que permitía el despido por baja médica, los reglamentos de igualdad, los ERTE, la Ley Rider o el Trabajo a distancia”.