La Fiscalía rechaza investigar a cuatro exjefes de ETA por un atentado contra la Ertzaintza

Descarta reabrir la causa contra la cúpula de la banda terrorista, como pide Dignidad y Justicia, por la explosión de un coche-bomba en un comisaría de Ondarroa en 2008

El ex jefe "militar" de ETA Garikoitz Aspiazu, "Txeroki", en un juicio en la Audiencia Nacional
El ex jefe "militar" de ETA Garikoitz Aspiazu, "Txeroki", en un juicio en la Audiencia Nacional FOTO: Zipi EFE

La Fiscalía de la Audiencia Nacional no ve indicios suficientes para reabrir la investigación por el atentado de ETA con coche-bomba contra una comisaría de la Ertzaintza en Ondarroa (Vizcaya), cometido el 21 de septiembre de 2008. Por el atentado ya fueron condenados en 2013 a casi 300 años de prisión como autores materiales los etarras Asier Badiola e Ibon Iparraguirre.

Con esta decisión, la fiscal Ángela Gómez-Rodulfo se opone a la admisión a trámite de la querella de Dignidad y Justicia (DyJ) contra cuatro exjefes de ETA – Garikoitz Aspiazu, «Txeroki»; Aitzol Iriondo, «Gurbitz»; Mikel Carrera Sarobe, «Ata»; y Ainhoa Ozaeta– a quienes responsabiliza del atentado, que no causó víctimas mortales pero sí 18 heridos (trece de ellos agentes de la Policía vasca) y daños materiales por valor de 4,8 millones de euros. Para la asociación de víctimas que preside Daniel Portero, como integrantes del comité ejecutivo (Zuba) de la banda terrorista en la fecha del atentado, tuvieron una «expresa y directa participación» en la acción criminal.

Pero la Fiscalía considera en el escrito remitido al magistrado de la Audiencia Nacional Alejandro Abascal –que ahora deberá decidir si abre diligencias– que las declaraciones policiales y judiciales de los dos condenados no son suficientes para investigar a los cuatro querellados.

En ese escrito –al que ha tenido acceso LA RAZÓN, señala que los testimonios de Asier Badiola (que dijo a la Policía que fue «Txeroki» quien ordenó el atentado al «comando Tontor», aunque no ratificó esa versión ante el juez) y de Ibon Iparraguirre (que afirmó que fue una decisión de la dirección de ETA) no han sido corroboradas «mínimamente» por otros indicios.

Y es que la fiscal sostiene que ni el informe pericial de la Guardia Civil de julio de 2015 esgrimido por Dignidad y Justicia ni la reivindicación del atentado por la banda terrorista pueden considerarse «corroboraciones periféricas» de las declaraciones de los dos autores materiales. Como tampoco el hecho de que la sentencia que les condenó establezca como hecho probado que «la orden de atentar provino del escalafón más alto de la organización criminal.

Cita con «Txeroki»

De hecho, precisa que aunque ese informe policial concluye que la decisión de atentar la tomaba el comité ejecutivo de ETA, cuyas órdenes eran obedecidas «sin rechistar» por los «comandos», no aporta indicios sobre «la participación directa y concreta» de los cuatro exdirigentes etarras en el atentado de Ondarroa ya sea como inductores o como cooperadores necesarios.

Respecto a la cita con «Txeroki» a la que se refirió Badiola, la Fiscalía dice que «dijo la verdad» (en una agenda del exjefe «militar» de ETA intervenida por la Policía francesa en Cauterets tras su detención estaba anotada una reunión con el «comando Tontor» prevista para el 6 de diciembre de 2008 y un cursillo de adiestramiento los dos días siguientes). Pero, en todo caso, añade, esa declaración prueba que se vio con «Txeroki» para realizar «un cursillo de informática», pero no es «suficiente» para «hacerla extensible al resto de instrucciones» que según el etarra recibió de Aspiazu como integrante del «comando Tontor» para «atentar contra una comisaría de la Ertzaintza».

Fue por este motivo, recuerda, por el que la Fiscalía solicitó en julio de 2021 el cierre del sumario sin que se citara a «Txeroki» para comunicarle su procesamiento por estos hechos, instando al instructor a retirar la OEDE cursada contra el exjefe de ETA.

Para el Ministerio Público, tampoco es suficiente para apuntalar las declaraciones que apuntan a «Txeroki» la reivindicación del atentado «por el sólo hecho de entender» que la reivindicación de los atentados «siempre eran decididas por el comité ejecutivo de la banda criminal», pese a que la integración en el mismo de los cuatro terroristas querellados «es indiscutible», deja claro la Fiscalía, lo que «sería debidamente acreditado, de ser necesario» (en caso de que –esgrime– afloren pruebas concluyentes contra ellos).

“Los auténticos autores detrás del autor”

En la querella, el abogado de Dignidad y Justicia Miguel Ángel Rodríguez Arias se refiere a los cuatro exjefes de ETA como los «auténticos autores detrás del autor» y considera «incontestable» la participación «expresa y directa» de la dirección de la banda terrorista en este atentado. El letrado señala en la denuncia que Badiola se vio en Francia el 21 de agosto de 2008 con «Txeroki», quien le trasladó que pondría a disposición del «comando» un coche bomba «totalmente preparado» (con 100 kilos de amonal «reforzado con alto explosivo» para causar el mayor daño posible) que debían recoger, como así hicieron, en un parking del polideportivo de Escoriaza (Guipúzcoa). Para que lo reconocieran, dejaron «una barra de pan en el salpicadero».