Análisis del cara a cara

ANÁLISIS DEL LENGUAJE

por Fernando Vilches. Profesor Lengua URJC

Rubalcaba: Abusando de frases huecas

Uno de los ejes de la intervención del portavoz socialista fue el intercambio de SMS entre el presidente y su entonces tesorero. Unido a la ya manifestada petición de dimisión, dijera lo que dijera, han hecho perder fuerza al mensaje de Rubalcaba. Del «váyase usted, Sr. González», pronunciado por Aznar en aquel memorable discurso al «le pido que se marche», media algo que los políticos actuales descuidan: la retórica, no como ciencia de especialistas, sino como el arte de decir bien las cosas y decirlas con gracia y con fuerza. La pragmática no es el fuerte del señor Rubalcaba, que se pierde en los vericuetos de las frases huecas, pero rimbombantes. Es como si estuviera buscando constantemente titulares periodísticos: «cometer delitos contra la democracia», «SMS de un socio con otro socio en apuros»... Sigue utilizando la cursilería de «en sede judicial» y recurre a tópicos como «actitud numantina».

Rajoy: Un discurso contundente

«Me equivoqué», así, con lo que en el cuatrocientos se llamaba pretérito fuerte, confiesa el presidente del Gobierno su más llamativo error desde que accedió a la presidencia. Siempre es bueno reconocer las culpas, aunque éstas nunca están exentas de responsabilidades porque, como los tomistas defendían con claridad, toda acción tiene sus consecuencias. En algo más de una hora, el presidente hilvanó un discurso en el que la línea principal fue reconocer su error al confiar en la persona equivocada, «proteger a un falso inocente» (lo que no es un delito), pero no de encubrir a un presunto culpable, lo que sí podría llegar a ser delito. Sus frases han sido contundentes, cogió el toro del caso por un cuerno que hasta ahora había evitado con sutileza (ha nombrado a Bárcenas catorce veces) y tomó la delantera a la oposición al no refugiarse en una especie de debate económico del estado de la Nación.

ANÁLISIS DE LOS GESTOS

por Valvanuz S. de Amoraga. Psicóloga y Coach

Rubalcaba: Los labios delatan estrés

Rubalcaba ha sabido transmitir con un lenguaje sencillo todos los detalles del caso Bárcenas. Domina tanto su lenguaje verbal como no verbal; sus movimientos con los brazos fueron bruscos y muy congruentes con sus palabras. Tiende a sujetarse la mano izquierda con la derecha, lo que nos habla de dominio de la situación y el no depender tanto de los papeles hace que la conexión con el auditorio sea mayor. Además, su ritmo de elocución es lento, lo que favorece la eficacia. La tensión la demuestra cuando presiona los labios y cuando se presiona el dedo meñique al unir las manos. No duda en señalar con el dedo, o mantener la mirada cuando es necesario y se reafirma con los movimientos de cabeza. El presionar los labios nos habla de estrés y de control.En la intervención se mostró tranquilo.

Los hombros, reflejo de la tensión

Rajoy quiso mostrarse seguro de sí mismo. No dudó en nombrar a Bárcenas, pero tras hacerlo se tocó la nariz, lo que indica desagrado e incomodidad y dependió en exceso de los papeles. Aunque su «statua» es firme, su tono de voz es seco y rotundo, y se muestra seguro en sus afirmaciones; el estar apoyado en el atril refleja la búsqueda de control y seguridad. Habla despacio, vocalizando, con frases cortas y un lenguaje sencillo, para dar una imagen más cercana. No gesticula mucho, pero en los mensajes que deseaba hacer llegar, realizaba un movimiento vertical con los brazos para dar mayor valor. La situación tensa se mostraba en su musculatura rígida de los hombros. Durante todo el discurso buscó y mantuvo el orden y el control.