Contra los subsidios a asesinos

La Razón
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Ante la noticia de que los etarras que vayan siendo excarcelados tienen derecho a un subsidio de desempleo y piden que se desbloquen otras ayudas, no puedo más que confiar en que se haga todo lo posible para que estos asesinos no los perciban. Que Inés del Río quiera recibir 30.000 euros, con lo que está pasando, tiene su guasa. Creo que si Del Río, con las capacidades que tiene, no hubiera sido terrorista y asesinado a 24 inocentes y se hubiera dedicado a llevar una vida normal, en los 26 años que lleva en prisión –de haber estado en la calle– no hubiera llegado a ganar esa cantidad porque la capacidad que le presumo da, como mucho, para tres euros al día en un semáforo de Tafalla.

Si este ser va a recibir 30.000 euros como mérito a sus 24 asesinatos y una vida sin los problemas y esfuerzos que sufre todo conciudadano (pagar vivienda, alimentación, estudios, atención sanitaria, medicación...), es para pensárselo, elegir un objetivo, pisotear los valores y la formación, y seguir su ejemplo. Estos asesinos se beneficiarán de su brazo político, llámese Amaiur, Bildu o Sortu, y eso sin contar con las prebendas que obtendrán estos gudaris de las «herriko tabernas», que cobrarán bajo mano para que no les embarguen ninguna cantidad. Lo que pasa es que ni yo ni los decentes somos incompletos. Quiero decir con ello que nosotros tenemos entrañas. Me reservo una opinión más serena para otro día y para alguien que lo merezca.