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Política

Las continuas visitas de los Mossos a casa de Oukabir por maltrato

Los vecinos alertaron varias veces de las agresiones que sufría su novia, Sara. Le detuvieron 25 días antes de los atentados

Los vecinos alertaron varias veces de las agresiones que sufría su novia, Sara. Le detuvieron 25 días antes de los atentados.

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Tras declarar en la Audiencia Nacional y reconocer que alquiló las dos furgonetas que se emplearon en el atentado de las Ramblas, a Driss Oukabir sólo le preocupaban dos cosas: su seguridad en prisión y su novia.

La primera, como se ha demostrado, era una inquietud fundada. A su llegada a Soto del Real los reclusos le esperaron con carteles poco amigables: «Terroristas de mierda, os vamos a rajar», decía uno de ellos. El mayor de los Oukabir –su hermano pequeño era Moussa Oukabir, uno de los terroristas abatido en Cambrils– también insistía en que se le comunicara a su pareja su situación, pues pensaba quedar libre cuando todo se aclarase. Lo curioso es que tenía prohibido siquiera aproximarse a ella.

Ayer se supo que sólo tres días antes de los atentados, Driss Oukabir tuvo un juicio rápido por violencia machista y que se le prohibió acercarse a su novia, Sara, así como comunicarse con ella. El 23 de julio fue detenido en su domicilio, en la calle Pla de Ginebret de Ripoll, por las denuncia de los vecinos. «Sobre las cinco de la mañana me desperté sobresaltada por los gritos de Sara», relata a este diario una residente del bloque contiguo a la vivienda donde Driss y Sara residían. «También oí ladrar mucho a su perro», así que «decidí acercarme». Fue entonces cuando «vi a dos Mossos esposando al chico y también a una ambulancia». En el barrio, insisten los vecinos consultados por este periódico, era conocido que Driss maltrataba a su novia. «Por el balcón se podía ver cómo la pegaba y la insultaba», asegura Carmen, una de ellas.

La noche del 23 de julio no era la primera vez que los Mossos acudían a la casa que compartía la pareja. «En menos de 15 días fueron dos veces, los maltratos eran continuos», añade. El 14 de agosto se celebró el juicio, y como él no quedó conforme con la pena, la causa fue enviada al juzgado penal 6 de Gerona, pues tiene las competencias en violencia doméstica. La nueva vista oral está fijada para febrero del año que viene.

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Tras los atentados, Sara, también de origen marroquí, se ha marchado a casa de sus padres, en Berga. Ha dejado su trabajo en una residencia de ancianos y tal como revelan sus allegados, «era una chica muy occidental, no llevaba velo, vestía a la moda y se arreglaba mucho». El miércoles, la familia se vio obligada a emitir un comunicado pidiendo «respeto». En él también lamentaron los «insultos» y las «malas miradas» que han recibido tras la difusión de la noticia y aclararon que «su hija no tiene ninguna implicación en los atentados» y que su relación con Oukabir «pasaba desde hace un año por malos momentos».

Antes de convertirse en un terrorista, Driss Oukabir ya era conocido por los Mossos. No sólo visitaron su casa en un par de ocasiones en 2017 por los maltratos hacia su pareja, sino que, además, en 2012, pasó un mes en prisión preventiva en la cárcel de Figueras acusado de violación. Oukabir fue denunciado por una chica con la que él y un amigo habían pasado la noche, pero el caso se archivó por falta de pruebas y salió en libertad.