El juez tacha de «peones» de ETA a los 18 detenidos de Herrira

Imputa a todos por pertenencia a banda terrorista, deja en libertad a 14 y envía a prisión bajo fianza a otros cuatro

Agentes de la Policía desalojan esta mañana a familiares y simpatizantes de Herrira congregados a la entrada de la Audiencia Nacional en Madrid
Agentes de la Policía desalojan esta mañana a familiares y simpatizantes de Herrira congregados a la entrada de la Audiencia Nacional en Madrid

Catorce de los 18 miembros de Herrira, el colectivo de apoyo a los presos de ETA, detenidos el pasado lunes en el País Vasco y Navarra quedaron ayer en libertad tras declarar ante el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco. El magistrado acordó el ingreso en prisión de otros cuatro.

Catorce de los 18 miembros de Herrira, el colectivo de apoyo a los presos de ETA, detenidos el pasado lunes en el País Vasco y Navarra quedaron ayer en libertad tras declarar ante el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco. El magistrado acordó el ingreso en prisión de otros cuatro (Jon Garay, José Manuel Ugartemendia, Jesús María Aldumberri y Nagore García, a quienes considera dirigentes de la organización), aunque podrán eludirla si pagan 20.000 euros de fianza. El fiscal Miguel Ángel Carballo había solicitado prisión incondicional para catorce de los detenidos.

Todos están imputados por integración en organización terrorista, financiación y enaltecimiento del terrorismo, pues el juez sostiene que los documentos incautados demuestran que –tras la ilegalización de Gestoras Pro Amnistía y Askatasuna en 2008–, ETA siguió marcando las directrices al colectivo de presos de la banda terrorista a través de Herrira, cuyas actividades ha suspendido el juez durante dos años. Su función, dice el magistrado, iba más allá del «mero control del colectivo de presos» y de las estructuras sociales que lo apoyan, «integrando, junto al frente "militar"y al de infraestructuras, la ETA misma».

En el auto de prisión, Velasco sostiene que los imputados son «peones vinculados a ETA» y que resulta «pública y evidente» la asunción de las actividades de las ilegalizadas Gestoras Pro Amnistía y Askatasuna, siendo Herrira «la encargada de llenar el hueco» de ambas organizaciones. Así, continúa el juez Velasco, «ha asumido de modo integral y público los objetivos, estructura, funciones, método y procedimientos de financiación» de aquéllas.

Pero, añade, «con carácter exclusivo y prioritario», Herrira se encargaba de «planificar, convocar y dar el soporte organizativo necesario» a la celebración de actos de enaltecimiento de presos de ETA «que no se arrepienten de sus crímenes» (hasta 112 actos ha contabilizado el juez) para «escarnio de las víctimas»

El magistrado desgrana en su resolución la «compleja organización jerarquizada» de Herrira, encabezada por su dirección nacional, «compuesta por al menos 19 dirigentes». A sus reuniones, que se celebraban con periodicidad semanal o quincenal, asistían «unas 15 personas». Algunos de sus integrantes, se desplazaban «periódicamente a distintas localidades del País Vasco Francés, siendo su principal destino la sede de Herrira de Bayona». Su estructura territorial, añade, estaba formada por más de cien «bilgunes locales» en el País Vasco y Navarra. «Nos encontramos ante una actividad ilegal que viene realizando la organización Herrira a favor de ETA, sustituyendo a sus antecesoras ilegalizadas» en todos sus organigramas «y acometiendo las mismas actividades».

Los detenidos se negaron a declarar ante el titular del Juzgado de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, limitándose a negar que formen parte de ETA o comulguen con sus postulados. El magistrado les ha impuesto la obligación de comparecer cada 15 días en el juzgado más próximo a su domicilio. Además, deberán entregar sus pasaportes y no podrán salir de España, como tampoco asistir a actos de enaltecimiento del terrorismo ni en actividades de control de presos etarras.

Bajo una «cobertura y apariencia legal», Herrira tenía «una finalidad escondida» –concluye el juez Velasco–, la de «organizar el control de los presos de ETA y los homenajes a los mismos. Hasta el punto, añade, de que «ellos deciden quién está en el colectivo y quién no».