El terrorista Domingo Troitiño se instala entre la Guardia Civil y las víctimas

Mattin, hijo del etarra Domingo Troitiño y portavoz del colectivo de familiares de presos de ETA Etxerat, sale de su domicilio
Mattin, hijo del etarra Domingo Troitiño y portavoz del colectivo de familiares de presos de ETA Etxerat, sale de su domicilio

Arropado por su hijo Mattin Troitiño, portavoz de Etxerat (Asociación de familiares de presos de ETA), Domingo Troitiño se ha instalado en la casa familiar del barrio donostiarra de Intxaurrondo, a menos de un kilómetro del cuartel de la Guardia Civil desde el que durante muchos años se lideró la lucha contra ETA y todavía más cerca del cementerio de Polloe, donde están enterradas varias víctimas de la banda terrorista. La vivienda, de cuatro plantas, está en una zona residencial tranquila, en la que las casas de pisos se alternan con pequeñas villas donde muchos vecinos ni siquiera saben que en su misma calle viven los Troitiño, una familia tan vinculada a la actividad terrorista de ETA que entre los dos hermanos, Domingo y Antonio, suman más de cuarenta asesinatos. No es tan extraño que no lo sepan, ya que no han convivido con ellos, que pasaron su juventud en «comandos» de ETA y su madurez en la cárcel.

Es necesario bajar la montaña en la que está construida la casa, con estupendas vistas, atravesar las vías del tren y adentrarse en el Intxaurrondo viejo hasta la Herriko Taberna Zahar para que todo el mundo conozca a los Troitiño. En esa Herriko Taberna, la misma en la que Domingo, acompañado de su hijo, tomó un vino en su primer día de libertad, se recibió como un héroe, en abril de 2011, a su hermano Antonio, cuando, por un error judicial, fue excarcelado sin cumplir la totalidad de su condena.

Antonio Troitiño huyó de Intxaurrondo a los pocos días de ser recibido allí con un ramo de flores y «goras» a ETA, y en estos momentos está en Londres, pendiente de extradición a España. Domingo parece haberse instalado definitivamente en esa casa familiar, en la que el que está a cargo de la intendencia es su hijo. Esta semana se le ha visto volver un día de la compra con su padre y otro día solo, con bolsas de comida. La casa recibe un trajín inusual de visitas en la zona, especialmente jóvenes, probablemente de Etxerat.

Mattin, de 28 años, ha estado muy ocupado. También ha sacado cuatro bolsas de basura que no parecía que contuvieran desechos, ya que Mattin las metió en su coche, un Opel Sacira verde, en lugar de tirarlas. Un trajín en torno a uno de los más sanguinarios terroristas de ETA, que se acomoda a una vida cotidiana que quizá ni siquiera recuerde.