Elecciones el 19-N y otras claves del día después

El PDeCAT aspira a unos comicios inmediatos para aprovechar el tirón. Se baraja una convocatoria inminente, pero hay partidarios de esperar hasta principios de 2018.

Las calles de Barcelona, empapeladas con carteles en favor del «sí»
Las calles de Barcelona, empapeladas con carteles en favor del «sí»

El PDeCAT aspira a unos comicios inmediatos para aprovechar el tirón. Se baraja una convocatoria inminente, pero hay partidarios de esperar hasta principios de 2018.

El 11 de septiembre de 2012, Barcelona fue escenario de una multitudinaria manifestación en contra del recorte del Estatut por el Tribunal Constitucional, pero también se protestaba contra los recortes y el austericidio que llevaba a la práctica Artur Mas, el alumno más aventajado de la entonces repudiada Angela Merkel. Fue el inicio del procés. Desde entonces se han celebrado en Cataluña, para que se diga que los catalanes no deciden, dos elecciones autonómicas, unas municipales, dos generales y unas europeas. En estos cinco años, los soberanistas han ido aumentando la tensión política hasta desembocar en el 1-O, otra fecha «histórica» o «histérica», según como se quiera ver, que abre un sinfín de interrogantes sin respuesta.

1. ¿Es un referéndum?

No, porque no tiene ningún tipo de garantías en el recuento, porque los partidos contrarios no tienen interventores, no existe un censo, las papeletas no están en los colegios electorales, y éstos ni tan siquiera existen. Sus consecuencias jurídicas son inexistentes y, por tanto, se puede concluir que el día 2, Cataluña seguirá siendo España.

2. ¿Se proclamarán resultados?

Sin ninguna duda, el Gobierno catalán lo hará y afirmará que la participación ha sido un éxito y que el «sí» ha ganado de forma abrumadora. Lo hará sin ningún tipo de garantía legal, pero utilizará el pseudo-referéndum como arma política.

3. ¿Acentuará la división social y política o dará una solución?

La sociedad catalana está partida en dos y el «procés» ha afectado las relaciones políticas, pero también a las familiares y las sociales, aunque desde el independentismo se niega la mayor. La solución política no la dará la consulta. Al contrario, se puede agudizar la división si durante el día de hoy se producen altercados y enfrentamientos. En los últimos días se han detectado la llegada a Barcelona de activistas del Black Bloc –Bloque negro–. Su nombre se debe a que van vestidos de negro y se rigen por un manual de lucha callejera.

4. ¿Se proclamará la DUI?

El Gobierno catalán tiene sobre la mesa la posibilidad de declarar la independencia de forma unilateral. El sector duro encabezado por la CUP, una buena parte de la Asamblea Nacional y Òmnium Cultural, además de consejeros como Raúl Romeva, apuesta por la Declaración Unilateral de Independencia. Puigdemont todavía no ha tomado una decisión, pero amaga con esta posibilidad. Ante una DUI sería clave el apoyo que pudiera recabar internacionalmente el nuevo estado, escaso, más bien nulo, hasta el momento, además de medidas que pudiera aplicar el Estado. La CUP –amparada por sindicatos como la CGT, CNT y la Coordinadora Obrera y Sindical -COS– ligada a su entorno- ha convocado huelga general para el día 3, pero estos sindicatos han pedido la huelga desde el día 2 hasta el día 9. Otro sindicato, el IAC, ha solicitado huelga desde el 2 hasta el 13.

5. ¿Se aplicará el artículo 155?

Este artículo de la Constitución prevé la suspensión de la autonomía. PP, PSOE y Cs apoyarían la medida en caso de una declaración de independencia unilateral. Además, una declaración unilateral conllevaría un aumento de procesos judiciales con penas de hasta 15 años por el delito de sedición e inhabilitaciones que pueden llegar al presidente de la Generalitat. El artículo 155 es la última opción del ejecutivo y los partidos constitucionalistas porque su aplicación podría disparar los disturbios.

6. ¿Se convocarán elecciones?

El PDeCAT y el núcleo duro de ERC no son partidarios de la DUI y apuestan por abrir un periodo de negociaciones con el gobierno para resituar la tensión. Curiosamente, las encuestas dicen que los electores de ERC no quieren un adelanto electoral, aunque su partido saldría muy beneficiado. Por su parte, el PDeCAT quiere avanzar elecciones para aprovechar el tirón del 1-O en su propio beneficio. En estos días, se ha barajado la fecha del 19 de noviembre, para lo que Puigdemont debería convocarlas esta semana. Sin embargo, los partidarios de las elecciones quieren un respiro por lo que también se habla del primer trimestre de 2018. Los resultados de estas hipotéticas elecciones variarán el actual panorama, aunque el voto por bloques sólo se movería unas décimas. ERC ganaría ampliamente, el PDeCAT registraría su peor resultado y la CUP bajaría su presencia. En el bloque constitucional, el PSC de Miquel Iceta podría arrebatar el liderazgo a Cs, según algunas encuestas, mientras que el PP repetiría resultados. Con este escenario, los Comunes se convertirían en árbitros, podrían inclinar la balanza a uno u otro lado, aunque quedarían lejos de su ansiado sorpasso a los socialistas.

7. ¿Qué movimientos políticos se producirán a partir de mañana?

Todo dependerá de la evolución del 1-O. En un escenario de tumultos y altercados callejeros se puede abrir una Caja de Pandora no deseada por la mayoría. Si la jornada transcurre en una cierta normalidad y la Generalitat no se lanza a la DUI, el Gobierno está dispuesto a abrir negociaciones con el de Puigdemont sin reconocer el resultado del referéndum. Además, el Gobierno abrirá negociaciones en diferentes materias como financiación e inversiones. Puigdemont sólo querrá negociar las condiciones de la independencia.

8. ¿Reforma Constitucional?

El PSOE propuso la Comisión de Estudio de la Reforma Constitucional que el PP apoyó, por lo que se constituirá esta misma semana. En paralelo, a las negociaciones que el gobierno pueda llevar adelante con el gobierno catalán -Pacto Fiscal, inversiones, infraestructuras- el Congreso podría iniciar los trabajos de una comisión que el líder socialista, Pedro Sánchez, desearía que presidiera el PNV.

9. ¿Hay unidad en el soberanismo?

Las estrategias de los tres partidos –PDeCAT, CUP y ERC– son divergentes. La ANC, presidida por Jordi Sánchez, presiona en favor de la DUI, pero en el soberanismo se abren dos tesis: los posibilistas y los radicales. No está claro quién pueda imponerse, pero las posiciones de cada cual se perfilarán tras los movimientos del Estado y del valor que se otorgue por el soberanismo a la movilización del 1-O.

10. ¿Cuál será el papel de Podemos y su confluencia catalana?

Ada Colau y Pablo Iglesias han mantenido la indefinición política a lo largo de todo el proceso y el activismo técnico en favor del 1-O, planteándolo como un referéndum en contra del gobierno de Mariano Rajoy. Se antoja importante su papel en la Comisión que empezará sus trabajos en el Congreso de los Diputados, pero la posición de Colau tras el 1-O puede ser determinante en los planes secesionistas del sector más duro. La pregunta es: ¿Qué hará Colau en caso de una DUI?