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ERC avisa que apoyará la investidura ahora pero no en septiembre

Ni consulta ni presos, sólo piden «diálogo», aseguran los soberanistas, que advierten de que su apoyo decae con la sentencia del «procés».

  • El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, ofrece una rueda de prensa tras la reunión mantenida con la portavoz del grupo socialista en el Congreso, Adriana Lastra
    El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, ofrece una rueda de prensa tras la reunión mantenida con la portavoz del grupo socialista en el Congreso, Adriana Lastra /

    EFE

Tiempo de lectura 4 min.

17 de julio de 2019. 02:37h

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«Es una locura bloquear». División en el independentismo sobre la posición a adoptar en la investidura de Pedro Sánchez. Desde Esquerra Republicana, que ayer se reunió con el PSOE, sostienen que «por ERC no será», esto es, que están dispuestos a facilitar la investidura, aunque son conscientes de que el fracaso de las conversaciones entre el PSOE y Podemos hace que «nuestra posición sea intrascendente». «Nos tenemos que pronunciar sobre un acuerdo, un acuerdo que a día de hoy no existe», señaló ayer Gabriel Rufián, tras su encuentro con Adriana Lastra. En todo caso, el sentido final del voto de los republicanos se decidirá en la Ejecutiva de la formación que tendrá lugar el próximo viernes.

No obstante, desde hace días ERC estaba más proclive a una abstención, al igual que los presos independentistas pertenecientes a Junts per Catalunya, Jordi Sánchez, Jordi Turull y Josep Rull. Sin embargo, hoy por hoy la decisión de ambos grupos está en el aire a la espera del curso que tomen las conversaciones con los de Pablo Iglesias «hasta que Podemos no se posicione a nosotros nos es difícil salir a decir que haremos», apuntan fuentes del independentismo. El debate está abierto e, incluso, enconado. La última reunión de la permanente de ERC dejó en el aire la decisión final porque «una parte del partido está en el monte», apunta una fuente del sector partidario de abstenerse en la votación de investidura de Pedro Sánchez. Lo único que tienen claro ambos sectores es que el voto será el mismo tanto el día 23 como el 25: «No le encuentro sentido votar diferente un día u otro», dijo ayer Rufián. Cuestión bien distinta es lo que ocurra en septiembre, pues la actitud colaboradora que ahora muestran no tendrá continuidad entonces, con la inminencia de la sentencia del «procés». «Septiembre nos complica la vida a todos. Será muy difícil gestionar y hacer política tras la sentencia», aseguran desde ERC. Ahora, sin embargo, esta abstención sería «a cambio de nada», porque «no se ha negociado nada».

Ambos grupos independentistas se miran de reojo antes de tomar la decisión final. Un adelanto electoral de las generales no es positivo para los independentistas que mantienen un pulso sobre la posibilidad de un adelanto electoral de las catalanas una vez se conozca la sentencia del juicio del «procés». El presidente Torra había repetido que era partidario de convocar elecciones tras la sentencia y la «respuesta de país», pero últimamente se ha desdicho por las malas perspectivas de Junts per Catalunya. ERC es partidaria de celebrar estas elecciones antes de febrero, evitando así que Artur Mas pueda presentarse porque su inhabilitación finaliza el 23 de ese mes, porque el Govern es incapaz de aprobar unos presupuestos y «tres años así es negativo e impensable para un país», apuntan fuentes del Ejecutivo catalán. Este año el proyecto de presupuestos ni ha sido presentado en el Parlament ante la imposibilidad de aprobarlo. Ni la CUP ni los Comunes han dado pasos en ese sentido, lo que sugiere que un nuevo proyecto presupuestario estaría condenado al fracaso.

Sin embargo, ninguno de los grupos dará un paso hasta saber que hace su adversario más directo. En Junts per Catalunya, los diputados más cercanos a Puigdemont levantan la bandera del voto contrario, por lo que en ERC se han impuesto un compás de espera. Los movimientos políticos de las últimas horas que han dejado en el aire la investidura han frenado la decisión de ERC que no quiere cerrarse las puertas ante un previsible gobierno socialista. «Queremos hablar. Queremos hacer de esta legislatura, la legislatura del diálogo y la resolución del conflicto político», una argumentación muy alejada de las líneas rojas marcadas en otros momentos como la repetición de un referéndum o el planteamiento del presidente del Parlament, que apostaba por una Ley de Claridad.

Por su parte, el PSOE sigue tejiendo apoyos y complicidades con todos los grupos a excepción de Podemos, contra cuyo líder volvió a cargar ayer Adriana Lastra, acusándole de «no estar a la altura». Los socialistas critican que los morados no hayan cedido en nada y sigan instalados en sus «posiciones maximalistas». «Parece que quieran reeditar la pinza de los años 90», dijo ayer la portavoz del PSOE, que reiteró que Pablo Iglesias ha recurrido a «una consulta trampa para blindarse en una decisión que ya había tomado», la de votar en contra de la investidura de Sánchez.

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