ETA prepara zulos «muestrarios» para una falsa entrega de armas

Entregaría material estropeado y mantendría su arsenal intacto

La Razón
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ETA ha dividido sus zulos, en los que esconde armas y explosivos, en dos clases: los que se podrían denominar «muestrarios» y los que son realmente operativos y esconden los artefactos, pistolas, revólveres y fusiles, que les interesa mantener en su poder como elemento de chantaje y presión.

En estos últimos es donde ocultan el dinero, más que suficiente, con el que la organización criminal sobrevive sin ningún tipo de penuria económica y que, según expertos antiterroristas consultados por LA RAZÓN suponen que han recibido ingresos, de procedencia desconocida, ya que las «reservas» hace tiempo que se agotaron.

Engaño

La banda se ha planteado que, según sus conveniencias y por si se produjera algún tipo de cesión en el asunto de los presos por parte de los Gobiernos de España y Francia (algo impensable de momento), una serie de zulos en los que hay armas y sustancias con los que escenificaría un «acto de buena voluntad», supervisado por quien digan los terroristas.

La presencia de auténticos expertos, de España o Francia, que puedan acreditar que lo que entregan es material de desecho y, por lo tanto, se trata de un engaño, está completamente descartada.

La decisión de ETA de no disolverse y mantener sus arsenales operativos es firme, tal y como adelantó LA RAZÓN, hasta el punto de que ha articulado un sistema, que mantiene en secreto, para controlar de forma directa los distintos órganos de su brazo político, la llamada «izquierda abertzale».

Lo que preocupa a los expertos es el hecho de que, por las investigaciones que están en marcha, se ha podido constatar que la banda no tiene ningún tipo de problema económico. Los cabecillas habían previsto unas «reservas» para un máximo de dos años, convencidos de que el «proceso» que habían urdido con socialistas y nacionalistas al final de la pasada legislatura y la escenificación del final de las «actividades armadas», conllevaría que el Partido Popular no lograría la mayoría absoluta.

No ocurrió así, y Mariano Rajoy, desde el mismo momento en que pronunció el discurso de investidura, dejó claro que el nuevo Gobierno no se sentía concernido ni comprometido por los acuerdos que otros hubieran podido alcanzar con los terroristas.

ETA, que cuenta en activo con un número de pistoleros que, según la fuente que se consulte, varía entre los 50 y los 100, necesita dinero para mantener a estos individuos, la comida, los alquileres de los pisos, etcétera. A ello hay que unir los gastos de la infraestructura de abogados, cárceles y asuntos similares. Y los llamados «refugiados», que se esconden en terceros paises.

De momento, sólo sospechas

Los expertos sospechan que ETA recibe regularmente aportaciones de dinero. De momento, no se ha podido acreditar nada, aunque las sospechas se dirigen a una realidad incontestable: la banda cuenta con un brazo político legalizado, que recibe decenas de millones en concepto de subvenciones a las que tienen derecho de acuerdo con las normas de la legislación vigente.

Se trata de un asunto de extrema gravedad, ya que, una vez que ha tomado la decisión de controlar directamente los órganos de la «izquierda abertzale», los pistoleros tendrán un fácil acceso a las finanzas de estos grupos y podrán decidir sobre el destino del dinero.

Existen, según las citadas fuentes, decenas de fórmulas para que , a través de terceros, proyectos, asociaciones, etcétera, el dinero termine donde le interese a la banda terrorista, que si alguna vez había pensado en disolverse, ahora ni se les pasará por la cabeza.

Los cabecillas etarras, más por la torpeza de los dirigentes de la «izquierda abertzale», que por méritos propios, han logrado, a lo largo del año pasado, «resituar» a su conveniencia las piezas del «damero».

Cuentan con ese dinero, el chantaje-amenaza de las armas y explosivos y, sobre todo, con una información que sólo ellos manejan en torno a los pasos a dar a corto y medio plazo.