Política

El régimen cubano fuerza una reunión con Castro tras la defensa del Rey de la democracia

El Rey defendió la democracia y pidió al castrismo instituciones que permitan a los cubanos «expresar libremente sus ideas» durante un discurso previo en presencia del presidente Díaz-Canel

El Rey defendió la democracia y pidió al castrismo instituciones que permitan a los cubanos «expresar libremente sus ideas» durante un discurso previo en presencia del presidente Díaz-Canel

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Como sorpresa de última hora, el histórico viaje de Estado de los Reyes a Cuba concluyó ayer en La Habana con un «encuentro privado» de Felipe VI con Raúl Castro, principal colaborador durante décadas de su hermano mayor Fidel y presidente de Cuba desde 2008 a 2018, cuando fue sustituido por Miguel Díaz-Canel en la presidencia del Consejo de Estado de la República. Fuentes del Gobierno quisieron quitar hierro a la trascendencia del encuentro describiendo la entrevista como un «gesto de deferencia» entre ambas naciones y Borrell reconoció que el viaje «no le habrá hecho ninguna gracia a Estados Unidos».

Fue el propio ministro de Exteriores quien informó a los medios desplazados a Cuba para cubrir el viaje de Estado sobre cómo se gestó el encuentro con quien hoy por hoy sigue siendo el principal poder en la isla, por encima de la cosmética presidencia de Díaz-Canel. Según el jefe de la diplomacia española fue «tras escuchar» el discurso pronunciado por Felipe VI en la madrugada del miércoles al jueves (hora española) durante la cena ofrecida por los Reyes en el palacio de los Capitanes de La Habana cuando «en un gesto de amistad y deferencia» se produjo la invitación por parte del régimen cubano para que se celebrara un encuentro privado con Raúl Castro, invitación que fue «naturalmente» aceptada por el Gobierno.

Aunque el relato de Borrell tiene un aire demasiado perfecto para ser toda la verdad, no deja de ser significativo que el encuentro se haya producido finalmente después del discurso del Felipe VI, sin duda el momento más relevante políticamente del viaje de los Reyes. El Monarca realizó un decidido alegato a favor de la democracia y reclamó a las autoridades castristas que pongan en marcha instituciones que permitan a los cubanos «expresar libremente sus ideas». El Rey ofreció la experiencia española para «sobre la base del respeto» poder «acompañar» el «proceso de cambio en el que está inmersa Cuba». En un largo discurso en el que repasó la historia común de los dos países, Felipe VI afirmó que es una lección que ofrece la historia de que «la evolución, la adaptación y el cambio son inevitables», que «nada queda congelado en el tiempo y que quien se resiste a su paso pierde la oportunidad de colaborar en el diseño del futuro». «Cuál será ese futuro lo tiene que dilucidar el propio pueblo cubano», prosiguió el Rey antes de subrayar que los cambios «no pueden ser impuestos» pero que para tener éxito y traer consenso y bienestar deben representar «la voluntad ciudadana». José Borrell describió el discurso del Rey como fruto del trabajo de un «redactor y de varias contribuciónes y ‘‘descontribuciones’’» tras las que se llegó al texto final, descrito como «una manera de comunicar contundente, cortés y cooperativa».

Las palabras del Rey merecieron una réplica in situ por parte del presidente Díaz-Canel que hizo mención explícita a las «injustas» medidas que la Administración Trump está poniendo en marcha para estrangular la economía de la isla y agradeció a España los esfuerzos que se han realizado en el ámbito de la Unión Europea para aliviar la situación en Cuba. En referencia a las reformas que le acababa de pedir el Rey, Díaz Canel dijo que «en el camino que hemos emprendido por voluntad propia necesitamos compañeros como España».

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«Les guste a unos o no es cuando toca y hay que estar». Estas son las palabras con las que Borrell zanjó la polémica y las criticas que se ha ganado el Gobierno por utilizar la imagen del Jefe Estado por contribuir a blanquear el régimen dictatorial cubano. El viaje de Estado finalizó ayer con una jornada entre La Habana y Santiago de Cuba. En la capital los Reyes se desplazaron al Museo de Bellas Artes (antiguo centro asturiano) para asistir a la exposición del autorretrato de Goya que ha sido cedido temporalmente por el Museo Nacional del Prado. A continuación Don Felipe y Doña Letizia visitaron el Centro de Inmunología Molecular, centro de referencia en la investigación contra el cáncer en Cuba. A las 19h española los Reyes volaron a Santiago de Cuba para realizar los dos actos de homenaje al almirante Cervera y a los caídos españoles en 1898 que sirvieron de broche al viaje.