Opinión

¿Fuerza o debilidad?

El desafío de Sánchez denota la fragilidad en el electorado centrado

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ofrece una rueda de prensa tras reunirse con el primer ministro del Reino de Suecia, en el Palacio de la Moncloa, a 5 de junio de 2023, en Madrid (España). Sánchez se ha reunido hoy con el primer ministro de Suecia, país que este mes concluye la Presidencia semestral del Consejo Europeo a la espera del relevo español, según ha anunciado Presidencia del Gobierno. Durante el encuentro, han abordado las circunstancias del testigo que el mandatario sueco...
Pedro Sánchez recibe al primer ministro del Reino de Suecia, Ulf KristerssonAlberto OrtegaEuropa Press

Seguramente me hago mayor pero las palabras del presidente ayer planteando seis debates con Alberto Núñez Feijóo me retrotraen, nada más y nada menos, que 30 años atrás. En 1993, el PSOE cercado por el PP sacó de la chistera un cartel que rompió los esquemas tras dos debates electorales -uno bueno y otro malo para cada uno de los contendientes- entre Felipe González y José María Aznar: Felipe o Aznar, tú decides. Y al PSOE le salió bien salvando el match ball. El remake de ayer fue «O Feijóo, o Sánchez, está es la elección», dijo el presidente del ejecutivo.

La cosa es que han pasado 30 años, 15 si quieren del «si tu no vas, ellos vuelven». Con este movimiento, Pedro Sánchez quiere capitalizar el voto útil. Sin embargo, su estrategia tiene un punto débil. El objetivo final es cerrar el paso al PP y, sin duda, a VOX. En Andalucía se esgrimió esta dicotomía y el resultado fue que el voto útil se lo llevó Juanma Moreno Bonilla. Cierto que Pedro Sánchez no es Juan Espadas, pero el desafío de Sánchez denota la fragilidad del PSOE en el electorado más centrado y con este movimiento no se bloquea la fuga de votos a los populares.

Otro punto débil. Capitalizar el voto útil de la izquierda conlleva descapitalizar a Sumar, por otra parte socio necesario e imprescindible. Si Sumar supera a VOX hay partido, pero si el voto útil de la izquierda se concentra en el PSOE, en el mejor de los casos será un gran dolor de cabeza. Por eso, Yolanda Díaz saltó como un resorte recordando a Sánchez que España es algo más que PP y PSOE, es algo más que el bipartidismo. Hay que reconocer que ERC le ha hecho un favor previo a los socialistas. Afirmar que hay un peligro de gobierno PP-VOX y decir que el voto útil es ERC -Pere Aragonés dixit- es un error mayúsculo porque el voto útil en Cataluña contra el ascenso de la derecha es el PSC. Ni siquiera los Comunes, la marca catalana de Sumar, son ese voto útil. Lo fueron. Ahora no lo son. Por eso, Colau prefiere no presentarse y quedarse en los cuarteles de invierno del Ayuntamiento de Barcelona. Las previsiones es que Sumar se quede como cuarta fuerza en las generales, si no la quinta a la espera de hasta dónde llegará la recuperación de los Populares.

Sánchez se ve fuerte en argumentos y busca el cuerpo a cuerpo con Feijóo, que le falta base y solvencia, según los socialistas. Quiere dando este paso al frente hacer patentes sus debilidades y con ello movilizar a la izquierda. Quiere poner en un brete al líder popular en su «derogar el sanchismo». ¿Qué es eso? ¿Cargarse las subidas del SMI, la reforma laboral, la ley del aborto, la paridad en la paternidad, las pensiones……? Eso nos lo tendrá que contar Feijóo que hasta ahora elude respuesta haciendo mutis por el foro. Sin embargo, el movimiento también denota debilidad. Necesita del adversario para ponerse en valor, le urge a debatir sabiendo que Feijóo cuenta más con no arriesgar. Ese es su modus operandi. Surfea en la ola y le va bien, pero tendrá difícil escabullir el bulto. Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos para saber si el nuevo movimiento es sinónimo de fuerza o debilidad. Y esto vale para los dos candidatos.

Por mucho que el personal, o sea el resto de partidos, se haya agitado tras la propuesta de Sánchez, lo cierto es que tiene razón: solo hay dos presidentes posibles. Y en esto va a basar su campaña para movilizar a la izquierda y concentrar el voto útil. A Feijóo le puede venir bien para achicar espacios a Santiago Abascal, porque también el PP, no se engañen, busca el voto útil. Tiene una cosa a favor: su electorado está más movilizado que nunca y le está comiendo terreno a VOX. Lo peor, las negociaciones para ayuntamientos y comunidades. Por eso, de momento, Feijóo rehúye el órdago.