Reino Unido

Las reformas de Renzi se atascan

El plan del primer ministro no consigue sacar al país de la recesión

La Razón
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Los programas de austeridad, promovidos por los gobiernos anteriores siguiendo los acuerdos de la UE y los programas de estabilidad, no han dado resultado. La deuda pública está alcanzando el 136 por ciento del PIB, mientras que el déficit público se encuentra en el máximo fijado del 3 por ciento del PIB. La última bonificación fiscal pactada con los trabajadores de clase media no ha incrementado el consumo de los hogares, y la ley de empleo para estimular el mercado laboral, que se anunció, todavía está siendo definida. Por todo ello, el plan de Renzi corre el riesgo de quedarse a medias, mientras que la economía italiana se hunde en la recesión, crecen la desigualdad y la falta de futuro para las generaciones venideras. La causa de estas dificultades puede resumirse en la distancia permanente entre la visión política y administrativa y la economía real. Un ejemplo es el crecimiento potencial del sector manufacturero, el sector líder en la historia del país. Parece que nadie se da cuenta de que el problema real de la falta de competitividad de las empresas se encuentra en los costes financieros y en la crisis del crédito. En Italia, el sector bancario no ha sufrido los procesos de reestructuración, como ha ocurrido en España o en Reino Unido, a pesar de que el interés medio que tienen que pagar las empresas sea del 3,45 por ciento, en comparación con la media europea de 2,73 por ciento. Esto significa que las empresas italianas tienen que comprar dinero para invertir y tener liquidez a un precio prácticamente un 30 por ciento superior que la media europea. Los puntos clave para mantener el proceso de reforma de Renzi serían implementar formas prácticas de innovación y competitividad y buscar un mejor sistema de igualdad intergeneracional en los planes de jubilación. Este proyecto debería llevarse a cabo continuando con la reforma de la burocracia y de los funcionarios públicos –tan protegidos y apenas evaluados–. Hay que empezar por la Justicia y las instituciones locales. Es difícil, pero no imposible. Pero, ¿realmente Matteo Renzi quiere reformar el sistema? Teniendo en cuenta que el primer ministro tiene 39 años, diríamos que sí. No obstante, si observamos su carrera política y a sus mentores, me temo que será prácticamente imposible.

En la famosa novela «El Gatopardo», deTomasi di Lampedusa, el príncipe siciliano le dijo a los primeros unionistas italianos del norte de Italia: «Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie». La época de reformas necesita un reformador real.